El presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, de 82 años, ha registrado este domingo su candidatura para la reelección, mientras los estudiantes han salido de nuevo a las calles del país para manifestarse contra lo que, en caso de ganar los comicios, sería un quinto mandato.
Miles de jóvenes protestaron en Argelia contra la candidatura de Buteflika en el día en el que se cierra el plazo para presentar su candidatura. El presidente, gravemente enfermo, permanece ingresado en un hospital de Suiza.
La Policía argelina ha empleado un cañón de agua para dispersar a los manifestantes ante la sede del Consejo Constitucional, en Argel, donde se deben presentar las candidaturas, informa Afp.
Los estudiantes universitarios se toparon con amplios cordones policiales en la céntrica calle Charasse, una de las paralelas a la universidad de Fac Central, en pleno epicentro de la capital.
Al grito de «Jumhuriya machi mamlaka» (Esto es una República y no un reino) o «Makanch el khamsa, ya Bouteflika» (Buteflika no habrá quinto mandato), los estudiantes trataron de quebrar la ringlera de antidisturbios y avanzar a la plaza de la Grand Post sin que se produjeran incidentes, recoge Efe.
Concentraciones similares de estudiantes se producen desde esta mañana en otros puntos de Argel y en las principales ciudades del país, desde las montañas de la Cabilia al oasis meridional de Adrar y en particular en grandes ciudades como Orán.
Esta es la segunda vez que los estudiantes desbordan las calles para protestar contra el «mandato de la vergüenza» tras las marchas del pasado martes.
Dos décadas en el poder
Las movilizaciones masivas contra la intención del mandatario arrancaron el pasado 22 de febrero en Argel con una manifestación de una magnitud que se no se recordaba igual en la capital argelina en décadas.
El plazo para la presentación de candidaturas concluye esta medianoche y se desconoce si el presidente, que se encuentra ingresado en un hospital de Suiza, entregará su expediente a través de un representante.
En la presidencia desde 1999, el mandatario sufrió en 2013 un agudo «accidente cardiovascular» que ya le impidió hacer campaña para las presidenciales del año siguiente.
Desde entonces no habla en público, se mueve en una silla de ruedas empujada por su hermano Said y sus apariciones públicas son inusuales, reducidas a las imágenes grabadas por la cadena estatal con motivo del consejo de ministro o de visitas de altos dignatarios extranjeros.
Hace un lustro que no viaja al extranjero y en los dos últimos años ha cancelado en el último momento por «recaídas de salud» reuniones ya confirmadas con altos responsables como la canciller alemana, Angela Merkel, o el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad bin Salmán.