Bronca verbal. Discusión. Enganchada al fragor de la eliminación y con las cabezas calientes y enojadas. Tras el 1-4 del Ajax, Florentino Pérez bajó al vestuario, como es habitual, para hablar con los jugadores. El presidente suele estar más atentos con los futbolistas cuando las cosas salen mal. Les anima habitualmente ante los golpes y las derrotas. Pero la derrota ante el Ajax, deportivamente vergonzosa y muy grave para los intereses del club, suscitó un momento diferente que evocaba la situación.
El dirigente del club habló con la plantilla y les achacó falta de dedicación y de compromiso con lo que se jugaba la entidad, que perdió los tres posibles títulos en una semana. El presidente madridista, enfadado por la eliminación en la Champions, se presentó en el vestuario y culpó a los jugadores por su actitud en el partido y en general a lo largo de temporada. En siete días han perdido la Liga, la Copa y la Champions y Florentino Pérez manifestó:«Es una vergüenza».
El máximo responsable de la casa blanca llegó a decir que los jugadores tenían demasiados días libres. En pleno rapapolvo, Sergio Ramos salió a la palestra, como capitán, para defender a los futbolistas y adujo que el problema del equipo era que tampoco hubo una buena planificación de la plantilla. El defensa señaló el pasado sábado, en la derrota liguera ante el Barcelona por 0-1, que faltaba un goleador. El presidente le contestó que él tampoco había rendido bien esta temporada y en la cabeza de todos estaba la errónea decisión de forzar la tarjeta amarilla en Holanda, que le impidió jugar el partido de vuelta ante el Ajax. Calientes por la tensa conversación, el capitán llegó a decirle al dirigente: «Tú me pagas y me voy».
Para colmo, el jaleo se produjo en un momento crítico para el club por haber sido goleado por el equipo holandés en el Bernabéu y en un día en el que Sergio Ramos no jugó por cumplir una sanción y estaba en su palco privado con cámaras a su alrededor para grabar un documental privado. Esto tampoco había sentado bien en el club, aunque es verdad que Ramos cortó la grabación con el 1-2 y bajó al vestuario en el descanso para animar a sus compañeros.
En la fatídica noche contra el Ajax faltó liderazgo en el césped, el que Ramos impone. Forzó la amonestación en el partido de ida en Ámsterdam creyendo que el equipo pasaría a los cuartos de final con el 1-2 cosechado fuera. Después reconoció en televisión, que fue lo peor de todo, que la había provocado y quiso rectificar en una segunda comparecencia ante la prensa desplazada en Holanda. La UEFA le sancionó con dos partidos. En el club no entienden por qué forzó la tarjeta y por qué Solari no tuvo la autoridad de frenar esa situación. Todo se unió como un compendio de errores que han echado al Madrid de Europa.