No hubo sorpresas en la junta de accionistas de Dia. Los accionistas debían decidir entre el plan del consejo de administración, liderado por el consejero delegado, Borja de la Cierva, o el del máximo accionista de la compañía, el magnate ruso Mikhail Fridman, poseedor del 29,1% del capital. A pesar de la expectación generada, solo ha estado presente el 54,3% de las acciones, un hecho que dinamitó del todo las escasas opciones del consejo de salir vencedor.
Como solo hacía falta mayoría simple para sacar las propuestas salían adelante, solo con los votos Letterone, que ha tenido el poder suficiente para tumbar las propuestas del consejo. Así, la propuesta de Fridman ha sido finalmente la triunfadora de la mañana.
Ahora bien, son muchos los interrogantes que se abren en el futuro. Lo primero es que la ampliación de capital de 500 millones está superditada a que la opa voluntaria de Letterone a un precio de 0,67 euros la acción triunfe. A falta de aceptación oficial por parte de la CNMV, el triunfo de la oferta del fondo depende de que la acepten al menos el 50% del capital que aún no posee.
Además, aparte de que la opa salga adelante, la ampliación de capital de Letterone necesita también un acuerdo con los bancos para refinanciar la deuda, algo que todavía no ha conseguido y que, a pesar de que ha habido acercamientos recientemente, es complicado que llegue a fructificar si algunas de las dos partes no dan su brazo a torcer. De hecho, la banca ha amenazado con convertir su deuda en acciones y quitar a Fridman como máximo accionista.
Un no acuerdo con la banca complica la supervivencia de Dia. La cadena de supermercados cerró 2018 con los peores resultados de su historia, con un beneficio neto negativo de 352 millones de euros y unos fondos propios negativos de 98 millones. Por tanto, esta situación de «quiebra técnica» abocaría a la compañía al concurso de acreedores. Además, la compañía al no triunfar la opción del consejo, verá agotado el plazo de la refinanciación de la deuda el próximo 31 de mayo, mientras que el próximo mes de julio debe hacer frente a los bonos que vencen en julio y que ascienden a 300 millones.