Santo Domingo.-Los dominicanos que emigran hacia los Estados Unidos y otros países del globo terráqueo tienen un norte: buscar nuevos horizontes para crecer en el campo de la economía y lograr el desarrollo humano de ellos y sus familias. Dejan en sus pueblos costumbres, tradiciones, seres queridos y vivencias, pero sus sentimientos permanecen en conexiones sólidas y directas con sus ancestros, por lo que los principios y el amor verdadero permanecen por la eternidad. Asumen fuertes e intensas jornadas de trabajo, y parte del dinero que perciben como salario decidan compartirlo con seres queridos, situación que se expresa en la mejoría de las condiciones de vida de quienes se quedan en el país, muestra de la valía de los dominicanos ausentes es que las remesas constituyen un soporte significativo de la economía. También, en el contexto de su apego a la dominicanidad e identidad, muchos cultivan la literatura y plasman en…