El Real Madrid fulminó ayer de manera sorprendente a Álvaro Benito, entrenador del Juvenil B y técnico de la Fábrica desde hace tres temporadas. El exjugador blanco combinaba su faceta como preparador blanco, con la de comentarista en Movistar+ y en la Cadena Ser, y es aquí en la que se ha fraguado su despido tras sus críticas a varios jugadores durante el clásico, que precisamente Benito comentó en dicha emisora.
Su despido ha causado un impacto tremendo entre el madridismo, con defensas públicas de mitos como Casilas, que tiene en alta estima a Álvaro, y que además era considerado uno de los mejores entrenadores que tenía el club en la cantera. Motivos que han sido insuficientes para evitar un despido que vuelve a manchar la imagen del Real Madrid, un club que no tiene demasiado tacto a la hora de tratar a la gente de su propia casa.
Alfredo Di Stéfano fue el primero que lo sufrió en 1964, con don Santiago Bernabéu invitándole a irse por la puerta de atrás tras años de gloria al club. En este siglo, con la llegada de Florentino, se arregló aquel feo haciéndole presidente de honor.
Pero no todo han sido aciertos con los actuales responsables del Madrid. En el año 2000, a un icono como Fernando Redondo le salió caro ponerse del lado de Lorenzo Sanz en las elecciones a la presidencia del club. Tras el triunfo de Florentino Pérez, el argentino, que marcó una época, se marchó al Milán sin repercusión ninguna.
En 2003, Hierro y Del Bosque fueron despedidos tras ganar la Liga, y tras dos Champions en tres años. Se buscaba un perfil de capitán y entrenador más mediático y moderno. Aquello le costó caro al Madrid, acumulando tres años en blanco.
En el mercado de invierno de 2007, con Calderón de presidente, Ronaldo Nazario también se fue de malos modos del Madrid, tras unos últimos meses en los que apenas jugaba y se le acusaba de estar pasado de peso y de disfrutar más de la noche que del día. Con el regreso de Florentino la figura de Ronaldo quedó de nuevo en buen lugar en el Real Madrid.
En el verano de 2010, dos leyendas como Guti y Raúl salieron casi a escondidas. El primero, en una rueda de prensa con Valdano a su lado, pero sin homenaje alguno. El segundo iba por el mismo camino pero la presión popular de los aficionados obligó al club a abrir el campo para despedirse del ‘7’. Ahora Raúl es entrenador de la cantera y aquella despedida tan extraña ya es historia. Guti también fue hasta el pasado curso técnico del Juvenil A, pero la negativa a ascenderle al Castilla, entonces entrenado por Solari, le obligó a irse a Turquía a probar suerte como entrenador.
En 2015, el adiós de Casillas también quedó marcado en el madridismo. El mejor portero de la historia del club se despidió en la sala de prensa del Santiago Bernabéu, solo y entre lágrimas, sin nadie que le acompañara.
Meses después sería Rafa Benítez quien sería despedido, justo tres días después de Nochevieja. Sus malos resultados le sentenciaron, pero no tuvo ni la oportunidad de dar explicaciones. Lo mismo que le sucedió a Lopetegui, echado con un contundente comunicado que lo dejaba en muy mal lugar. Ayer el turno le tocó a Álvaro Benito, el último madridista despedido con formas y maneras bastante mejorables.