La primera ministra británica, Theresa May, ha dicho este miércoles a su grupo parlamentario que dimitirá del cargo antes de que empiece la segunda fase de negociaciones con la Unión Europea (UE), a cambio de que apoyen su acuerdo de retirada.
La líder conservadora ha prometido «que no permanecerá en su puesto para la siguiente fase de la negociación», ha revelado el diputado James Cartlidge al salir de la reunión de los «tories» en una sala del Parlamento.
«Estoy preparada para dejar este trabajo antes de lo que pretendía para hacer lo que es correcto para nuestro país y nuestro partido», ha afirmado la primera ministra.
Apoyo del «ala dura»
El anuncio llega un día después de que uno de los líderes de la facción más euroescéptica del Partido Conservador, y muy crítico con la «premier», Jacob Rees-Mogg, dejara caer que sí apoyaría el pacto alcanzado por la primera ministra con Bruselas. Rees-Mogg, que preside el European Research Group -el influyente grupo brexiter de los conservadores-, aseguró que «la elección parece ser entre acuerdo la primera ministra o que no haya Brexit».
Los diputados británicos votan este miércoles ocho opciones de Brexit, con el objetivo de encontrar una alternativa al acuerdo de salida con la UE alcanzado por la primera ministra, y que ya han rechazado en dos ocasiones. Estas votaciones, sin embargo, no serán vinculantes para el Gobierno.
Bercow pide cambios
Antes de conocerse el anuncio de May, el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, ha insistido en que no se podrá votar por tercera vez el acuerdo de May si no se introducen «cambios sustanciales» en el mismo. El conservador ya adelantó la pasada semana esta postura, después de que el pacto fuera rechazado en dos ocasiones por amplias mayorías.
Bercow ha insistido hoy miércoles al Ejecutivo que, si tiene pensado volver a presentar su tratado en la Cámara Baja este jueves o el viernes, espera que «pasen la prueba del cambio». «No deberían tratar de burlar mi decisión», ha añadido, en alusión a la posible presentación de una moción parlamentaria que incumpliera su instrucción porque esta «no sería aceptada».