No hay “gobierno de transición” de Juan Guaidó: solo con plomo, Maduro saldrá del poder

Aunque no deja de ser un aval para Juan Guaidó que más de 50 naciones lo reconozcan como presidente encargado de Venezuela, lo fundamental para que ello se concrete es que no han ocurrido tres hechos decisivos para hacer realidad la estrategia que el líder opositor repite como una especie de “mantra”: “cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

Y es que a casi dos meses de su juramentación, Guaidó el primer factor que atenta contra sus objetivos es que no logra aglutinar fuerzas en la cúpula militar “chavista y socialista” que sostiene ese “cese de usurpación” del régimen de Nicolás Maduro, y que por los vientos que soplan, se mantendrá por mucho más tiempo del que desean la mayoría de los venezolanos.

Como segundo punto, aunque en lo interno la estructura gobernante tiene fisuras y bloques de poder que “se mastican pero no se tragan”, lo cierto es que saben que el mantenerse unidos es lo único que los salvará de ir a parar a una cárcel, perder los bienes que se han robado, e incluso arriesgar la vida en situaciones de impredecibles consecuencias que pudieran presentarse si los bandos chavistas deciden iniciar una confrontación de “todos contra todos”, donde ninguno tiene cómo imponerse por sí solo a los otros.

El tercer componente que atenta contra la estrategia de Guaidó, es que más allá de las sanciones que imponga la comunidad internacional contra la clase política que se atrincheró en Miraflores, el hecho es que al estar vinculados con carteles de la droga, el negocio del tráfico de oro, coltán, diamantes y bauxita, así como al lavado de dinero, el régimen de Maduro al estar compuesto por distintas mafias asociadas para delinquir, cuenta con recursos que no están al alcance de los controles institucionales que les permite sortear toda la artillería legal -“lista Clinton”, suspensión de visas, congelamiento de bienes, etc.-, que la Casa Blanca le lanza casi a diario.

EL PUEBLO… ¿SE ACOSTUMBRÓ A SUFRIR?

Y alguien se preguntará: “¿Y qué pasa con el pueblo? ¿La gente se va a calar el hambre, la miseria, la falta de medicinas, la hiperinflación?”.

Si por lo visto cuando se registró el apagón nacional, el peor en la historia de Venezuela, que se prolongó por unas 100 horas, la respuesta es que sí: en medio de semejante calamidad, sin agua y con los alimentos descomponiéndose, la gente en los barrios se dedicó a jugar dominó y cartas en la vía pública, mientras que los más jóvenes encendieron sus vehículos y, licor en mano, lucían distendidos al ritmo de Daddy Yankee.

La mayor muestra de “indignación” colectiva era cuando alguien gritaba “Maduro”, y la respuesta que se escuchaba era un sonoro “Coño e´tu madre”, con risas de fondo.

Cuando ese fin de semana, 9 y 10 de marzo, comenzaba a restablecerse el servicio eléctrico, panaderías, mercados y cuanto expendio de comida estuviera abierto, lucía abarrotado, con desespero multitudes compraban lo poco que el dinero en el banco pudiera cubrir.

Los que padecieron condiciones más críticas en cuanto a la falta de agua, se lanzaron a las riberas de esa cloaca gigantesca que es el río Guaire para surtirse del vital líquido. La misma escena se vio de cuanto chorro saliera en una autopista, calle o alcantarilla.

El que pensaba que las manifestaciones serían masivas, se equivocó. Las dantescas condiciones de vida presentes en esas horas suponían la inminencia de multitudinarias protestas, no obstante se presentaron pocas y en sitios puntuales -en Caracas, en Chacao y La Candelaria, por ejemplo-, donde los paramilitares chavistas apelaron a sus métodos violentos para disolverlas. Algunos comercios fueron vandalizados en la avenida Victoria, San Martín y otros lugares, pero “la sangre no llegó al río”.

La resignación fue el sentimiento predominante, mientras que en otros casos fue la paralización ante la incertidumbre de saber lo que realmente ocurría en esas horas, cuando las comunicaciones eran inexistentes: no había servicio telefónico, ni Internet y los pocos que tenían radio, en las emisoras solo se escuchaba propaganda del régimen de Maduro, música de Alí Primera y consignas “revolucionarias”.

¿Y qué pasó en el estado Zulia, donde hubo una ola de saqueos? Aunque las investigaciones aún están en curso, lo que preliminarmente se conoce es que más que pueblo de a pie, los protagonistas de esos hechos fueron miembros de bandas delictivas e incluso “colectivos” chavistas que valiéndose de la participación de autoridades -policías y guardias nacionales-, se sumaron a los vándalos.

  MADURO… ¿HASTA EL 2020?

La vieja estrategia de Maduro -que en realidad es la misma que tiene la tiranía cubana que lleva 60 años en el poder-, la de jugar al desgaste de la oposición, “a que se sequen solos”, pareciera estar dándole resultado nuevamente. El apagón nacional bajó la euforia del momento que se vivía con la llegada triunfal de Juan Guaidó por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, con la polémica encendida porque el régimen chavista, a pesar de las amenazas proferidas por Diosdado Cabello y otros jerarcas de la tiranía, no se atrevió a tocarlo. Por eso es que “teóricos de la conspiración” aún se preguntan si la falla en el Sistema Eléctrico Nacional no habría sido más bien inducida y provocada por el mismo Maduro con el fin de meter en el congelador el avance de un sentimiento de aprobación masivo a las acciones de Guaidó, quien venía de una gira por cinco naciones sudamericanas donde había sido recibido con honores de jefe de Estado.

La comida, una de las armas de control social del régimen chavista

Y no es ociosa la “teoría de la conspiración”, a juzgar por lo que el régimen chavista ya ha hecho con otros rubros para mantener el control social: en una economía prácticamente arrasada, con la destrucción de la mayoría de las empresas productoras y distribuidoras de alimentos, sometió a la población a depender de la comida de dudosa calidad distribuida a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), utilizándolos como herramienta política para “castigar” a la disidencia o “premiar” a sus seguidores. Asimismo, servicios públicos como el agua, la electricidad y el telefónico son promocionados por la revolución como “conquistas” que le da al pueblo, que son “racionadas” o entregadas con estricta discriminación política… ¿o es “casual” que urbanizaciones opositoras, como por ejemplo Los Ruices, El Paraíso o Chacao, presenten hasta años de restricciones con el agua y con el Internet?

El caso es que Maduro sigue en Miraflores mientras Guaidó luce estancado en su accionar. Ya la consultora Control Risks Group alertó a sus suscriptores que la cúpula roja es capaz de cualquier cosa con tal de no soltar las riendas del país.

“Los chavistas están dispuestos a llevar a este país a un nivel de desaliento”, dijo Raúl Gallegos, analista de la consultora Control Risks, reseñó la agencia Reuters. Agregó que en la historia hay ejemplos de tiranías que han sobrevivido a sanciones y al rechazo internacional por muchos años, como “Cuba, Zimbabue e Irán”, destacando que los chavistas pueden “reducir la economía a un nivel que Venezuela no ha visto en décadas mientras pueda permanecer en el poder”.

SOLO EL PLOMO LO SACA, PERO…

Voceros del Gobierno de Estados Unidos repiten como un cántico que “todas las opciones están sobre la mesa” para referirse a Venezuela y a la posibilidad de que una intervención militar ocurra para desalojar a Maduro del poder. No obstante, la frase ya luce manida, desgastada y poco creíble tras pronunciarla tantas veces sin que ello se manifieste en acciones concretas.

De la histeria que Jorge Arreaza expresó la primera vez que la escuchó, ya hoy en día ni reacciona. Al parecer, las palabras “todas las opciones están sobre la mesa” buscaban en un primer momento intimidar a militares e integrantes de la cúpula gobernante para que entregaran el poder, pero pocos fueron los convencidos. Además, ni EEUU ni Guaidó han ofrecido incentivos para que delincuentes que viven cómodos con el dinero que han robado, abandonen sus lujos y dejen de apoyar a Maduro… ¿Ley de Amnistía? ¿Ajá, y más nada?

El senador Marco Rubio suele mandar mensajes amenazantes a la cúpula chavista a través de su cuenta en la red social Twitter..,. ¿puro “buchipluma”?

Los hechos demuestran que el tiempo de los ruegos a los hampones para que “se sumen al lado correcto de la historia”, ya pasó y no lo harán. La única forma en que ello ocurrirá será con una pistola en la cabeza o con el tronar de los aviones y los drones retumbando sobre sus cabezas, en operaciones “quirúrgicas” que permitan llevar a los tribunales internacionales a sujetos que han traficado droga y lavado dinero, afectando intereses estadounidenses.

“Las revoluciones no se entregan”, dicen los viejos comunistas en los que se inspiran esos con mentalidad de dinosaurio que están en Miraflores. Solo en el momento en que EEUU y Guaidó se conviertan -más allá de frases-, en una amenaza creíble para Maduro y su séquito, es que pudiera pensarse en un “cese de usurpación”. Y solo con plomo es que saldrán del poder,

Sin embargo, queda una pregunta latente: ¿está dispuesto el Gobierno de Donald Trump a pagar el costo que significa mandar tropas para liberar a Venezuela de la tiranía chavista? No puede olvidarse que en EEUU ya comenzó la campaña para las elecciones presidenciales…

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Author: El Reportero Anónimo