Las reivindicaciones de las feministas de cara al próximo 8 de marzo también pasan por el consumo y las compras diarias. Un simple paseo por el supermercado y diferentes análisis realizados por comparadores de comercio online demuestran la existencia de la denominada tasa rosa, un recargo que conlleva que las mujeres paguen un sobreprecio en determinados productos similares o muy parecidos a los dirigidos a los hombres, principalmente en los de cuidado personal. Algunos expertos e informes consultados argumentan que estas desigualdades están respaldadas por diferencias en las características del producto, la oferta de un valor mayor y el marketing. Sin embargo, otros analistas explican este recargo como una estrategia de negocio ya que las marcas interpretan que las consumidoras están dispuestas a pagar más por determinados bienes -principalmente, cosméticos- y se aprovechan de ello.
Tal como se recuerda en el estudio «Identidad de género, consumo y discriminación a través del precio» (Revista Latina de Comunicación Social), multinacionales como Procter & Gamble se han defendido alegando que la diferencia de precios en algunas de sus gamas de productos se deben a las diferencias en algunos componentes, como es el caso de las cuchillas; o en los ingredientes de las cremas debido al diferente tipo de piel que tienen hombres y mujeres. Del citado informe -elaborado por tres profesores de la Universidad Complutense de Madrid- se extrae que la mayor parte de los cosméticos están dirigidos a féminas «con una propuesta de soluciones sustancialmente superior a la dirigida a los hombres y a precios significativamente mayores». «A través de la oferta se proponen productos con beneficios más específicos, lo que representa más valor para la consumidora, pero también un mayor precio», reza el informe. Sin embargo, los resultados de este análisis arrojan que «la existencia de la tasa rosa, entendida como sobreprecio en productos idénticos o cuasi idénticos no es significativa».
Por contra, de otro estudio elaborado por el comparador online Idealo con datos de 2018 se extrae que «ser mujer cada es más caro». Tras el análisis de las fragancias más buscadas de 25 marcas diferentes, el estudio de Idealo concluye que el 73,68% de las versiones femeninas de estos productos son más caras que los modelos para varones. El precio medio de las fragancias femeninas analizadas es de 0,66 euros por mililitro, es decir, ocho céntimos de euro por encima de sus versiones dirigidas al sexo masculino 0,57 euros por mililitro). Este resultado supone una diferencia un 347% mayor que en 2016, cuando el precio de los perfumes femeninos era 2,3 céntimos por mililitro más caro que el de los hombres.
La igualdad de precios también se ha visto afectada de forma negativa, según Idealo. Así, en 2016, un total de 12 de las fragancias analizadas se podía adquirir al mismo precio frente a solo el 7,89% de las mismas en 2018; lo que implica un descenso de más de un 4%. Sí se ha reducido el número de fragancias cuya versión masculina tiene un precio más elevado, desde un 27% del total de productos analizados en 2016 hasta un 18,42% en 2018. Dicho análisis también revela que el 12% de las colonias se podía comprar al mismo precio en 2016, un porcentaje que bajó al 7,89% el año pasado.
«Es alarmante ver cómo el precio de un mismo producto aumenta si es una mujer a la que está destinado. La ‘tasa rosa’ es un ejemplo de que, para llegar a una sociedad igualitaria, todos tenemos que poner de nuestra parte, empezando por las empresas que ofrecen productos y servicios, cuyos precios para el mismo producto no deberían, en ningún caso, variar por género», indica el director para España de Idealo, Adrián Amorín, en una nota de prensa.
Una estrategia «muy pensada»
La profesora de Marketing en EAE Business School, Mencía de Garcillán, ratifica esta conclusiones y corrobora que sí hay sobreprecio en artículos similares y que la tasa rosa es una realidad: «Hay productos iguales que se encarecen injustificadamente cuando van digiridos a mujeres ya que las marcas se aprovechan de que este colectivo está dispuesto a pagar más por artículos de cuidado personal». Para De Garcillán esto responde a una estrategia «muy pensada» y pone como prueba que estos productos casi similares pero con diferentes recargos no se colocan juntos en los linales de los supermercados. «Hay diferencias grandes, basta con pensar en lo que cobra una peluquería a una mujer por un corte de pelo incluso cuando lo lleva corto y la longitud de cabello es igual al del hombre», añade.
Tras las reivindicaciones feministas y el éxito de etiquetas como «woman tax» (tasa rosa) en las redes sociales, la profesora de Marketing en EAE reconoce que los fabricantes han tomado «ciertas medidas» con el objetivo de evitar el daño que estas prácticas tienen sobre su reputación corporativa. Aún así, recuerda que la última palabra la tienen los supermercados. «Las marcas pueden poner un precio orientativo, pero al final quien decide es el distribuidor», puntualiza.
Para hacer frente a esta desigualdad, el director para España de Idealo aconseja «estar atento y evitar, o al menos disminuir, este tipo de diferencias económicas, es comparar precios antes de comprar». Por su parte, desde la Organización de Consumidores OCU recomiendan «comparar y elegir el mejor producto, o el que tenga la mejor relación entre calidad y precio, sin fijarse en el ‘color’». Sin embargo, en el portal de la OCU destacan que las mujeres a veces no tienen otra opción más barata o «no es justo tener que usar una colonia o una crema de depilar masculina porque es la opción más económica: productos iguales deberían tener el mismo precio».
Impuesto de género
Otra de las peticiones de las consumidoras va en la línea del IVA de los productos de higiene femenina como compresas, tampones o copas menstruales, que están gravados con el 10% de este impuesto en vez del 4% que soportan los bienes de primera necesidad. Los Presupuestos 2019 del Gobierno socialista incluían la rebaja, hasta el tipo superreducido del 4%, del IVA para estos productos.
El Gobierno calculaba que la rebaja del IVA de los productos de higiene femenina supondría una merma de los ingresos fiscales de 18 millones de euros. No obstante, esta medida se ha quedado en el aire después de que las cuentas públicas no consiguieran el respaldo del Parlamento y la consiguiente convocatoria de elecciones generales.