- Con CCNESNOTICIAS se comunicó un grupo de empleados del Metro de Caracas para denunciar una serie de irregularidades de las que son víctimas, especialmente con el cobro de vacaciones y la entrega de alimentos
¿Qué hace un venezolano con un pago de “vacaciones” de 60 mil bolívares? Si acaso, para un kilo de carne, otro de queso, un pollo, un litro de leche y un cartón de huevos.
Pero lo peor no es eso.
Lo grave es que esa persona cobró 60 mil bolívares por sus vacaciones, cuando en realidad debía recibir mínimo 300 mil bolívares. Ese robo generalizado, sin pistola ni cuchillo, es el que están sufriendo los trabajadores del Metro de Caracas, empresa del Estado venezolano que en tiempos de la llamada “Cuarta República” fue punta de lanza en Sudamérica, tanto que se hablaba de la “Cultura Metro” gracias al mantenimiento y controles de calidad que existían, así como por el respeto a las convenciones colectivas, y el ejemplar comportamiento de los usuarios en ese sistema de transporte masivo subterráneo.
Hoy, en tiempos de la “quinta república”, son sus trabajadores -los que no se han sumado aún a esos más de cuatro millones de venezolanos que han emigrado escapando de la miseria dejada por 20 años de “socialismo”-, los que luchan por mantener esa empresa a flote. El placer de viajar en Metro para los caraqueños, en unidades limpias, cómodas y hasta frías, quedó en el recuerdo de los que vivieron esa experiencia en los ’90 y durante el inicio de la década del 2000. De allí en adelante, en estos tiempos de la era “revolucionaria”, usar el Metro de Caracas se transformó en una pesadilla, con trenes que parecen salidos del infierno debido a un calor insoportable y abarrotados de pasajeros porque la frecuencia del servicio se vino al suelo. La política de sistemático mantenimiento desapareció y con ello sobrevino el deterioro masivo de los trenes, así como de las estaciones, con la mayoría de las escaleras eléctricas inservibles y aires acondicionados de adorno.
En medio de ese desastre, sobreviven los trabajadores, que son los que han impedido que el sistema termine de colapsar a pesar de no contar con las herramientas de antes y de las vejaciones que sufren a manos de su patrono, que es el Estado “socialista y humanista”, así como de quien se supone debe defenderlos, que es Sitrameca (Sindicato de Trabajadores del Metro de Caracas), convertido en un sindicato patronal que actúa como cómplice de las violaciones a los derechos de los empleados.
ROBO DE VACACIONES
Hoy en día el terror es el que impera entre los trabajadores. Pocos hablan y nadie denuncia ante las represalias de las que son víctimas: les esquilman sus beneficios o los despiden, incluso a embarazadas en flagrante violación a la Ley del Trabajo. Si marchan para revindicar un derecho, también corren el riesgo de ser botados.
La de “la lucha obrera” quedó para las galerías.
Un caso emblemático del atropello que sufren los trabajadores del Metro es lo que ocurre con el pago sus vacaciones. Cuando un operador de estación o de trenes espera que le sean depositados al menos 300 mil bolívares tras un año de labores, les pagan tan solo 60 mil. Si reclaman, puede ser que les den diez mil o quince mil más, pero de allí no pasa el ajuste porque la respuesta que reciben en la Gerencia de Recursos Humanos es que “esa es la ley”.
Lo dicen así porque la empresa basa sus cálculos en la tabla salarial que regía antes del último aumento del salario mínimo que entró en vigencia a partir del pasado 15 de enero, por lo que los trabajadores son “trasquilados” sin misericordia de los ingresos que se ganaron con el sudor de su frente.
Lo que más llama la atención, es que en las previsiones presupuestarias se estableció que el pago por vacaciones oscilaría, precisamente, a partir de 300 mil bolívares, según la antigüedad y el cargo de los trabajadores. No obstante… ¿a dónde van a parar esos -al menos- 240 mil bolívares que le roban a cada empleado del Metro de Caracas en el pago de sus vacaciones?
“Alguien se debe quedar con eso, porque esos reales ya están presupuestados”, dice la gente del Metro que prefiere no identificarse para no ser objeto de venganzas por parte del patrono.
SITRAMECA: SINDICATO PATRONAL Y CORRUPTO

Si a algún trabajador se le ocurre acudir al Sindicato de Trabajadores del Metro de Caracas (Sitrameca), para que lo ayude a reclamar su derecho, recibe la misma respuesta de la Gerencia de Recursos Humanos de la empresa.
“Sitrameca no lucha por los intereses del trabajador porque es un sindicato patronal”, comenta otro que también prefiere mantenerse anónimo “para evitar problemas aquí”.
“¿Por qué dice que es un sindicato patronal?”, le pregunta CCNESNOTICIAS al grupo de empleados, a lo que uno de ellos responde: “Edison Alvarado, que es el presidente de Sitrameca, cuando habló de aumento de sueldo nos dijo en nuestras caras que iba a esperar que los trabajadores se le humillaran a él… eso nos los dijo de forma descarada… a él no le importan las necesidades de los trabajadores porque él gana dinero por las licitaciones. Los ingresos por publicidad del Metro le quedan al presidente de Sitrameca, estamos hablando del cien por ciento de los ingresos”.
“EL GUISO” CON LAS BOLSAS DE COMIDAS Y LOS “COLECTIVOS”
Otro de los denunciantes hizo un señalamiento sobre lo que ocurre con las bolsas de alimentos que distribuyen a los trabajadores del Metro de Caracas:
“La bolsa nos la deben vender en un precio de 100 bolívares, porque a ese valor lo estipuló el ente encargado de distribuirlas para los trabajadores del Metro, pero Sitrameca, que es a donde llegan, nos la revenden en 2.200 bolívares, los cuales debemos pagar en efectivo”.
-¿Y cuál es la finalidad de que sea en efectivo? -, vuelve a preguntar a CCNESNOTICIAS y la respuesta dejará a más de uno perplejo:
-El pago es en efectivo porque esta gente de Sitrameca se lo vende a los “colectivos chavistas” que operan en Propatria -zona donde está ubicada la primera estación del sistema Metro, en el oeste de Caracas-, que los compran al doble de su valor: por cada billete de cien bolívares, los “colectivos” cancelan vía transferencia electrónica 200 bolívares, es decir que sí le venden un millón de bolívares en efectivo, ellos transfieren dos millones.