Los ucranianos acuden hoy a las urnas para elegir presidente en medio de un nuevo empeoramiento de la situación económica y ante una Rusia que no cede ni un ápice en su postura hostil. La corrupción además no hay forma de erradicarla, como advierte Bruselas, y las expectativas que el actual presidente, Petro Poroshenko, suscitó hace cinco años, tras vencer en los primeros comicios celebrados después de la revuelta del Maidán y la anexión de Crimea por parte de Rusia. no han tenido una materialización satisfactoria a ojos de gran parte de la ciudadanía.
Sobre todo porque se esperaba un mayor apoyo de Occidente para contener a Moscú. El respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea no ha sido pequeño, pero insuficiente a todas luces para recuperar las provincias separatistas perdidas en el este, Donetsk y Lugansk. Allí la guerra sigue latente y con un goteo permanente de muertos, más de 10.000 según la ONU. En cuanto a Crimea, territorio que los políticos ucranianos siguen reivindicando, la mayoría sabía que era irrecuperable, pero ansiaba arrancar a Moscú al menos alguna compensación.
Aliona Ribachuk, una ucraniana residente en Moscú y empleada de una agencia de viajes, asegura que «nos tienen hartos todos los políticos». Según su opinión, «vamos de decepción en decepción». Ribachuk recuerda la «Revolución Naranja» de 2004, la llegada después al poder del liberal proeuropeo, Víctor Yúshenko, las elecciones presidenciales de 2010, cuando la «dama naranja» y exprimera ministra, Julia Timoshenko, estuvo cerca de vencer en unas elecciones que terminó ganando Víctor Yanukóvich, y la revuelta del Euromaidán de hace cinco años, que puso precisamente a Yanukóvich en fuga. «Todos aquellos acontecimientos despertaron esperanzas que no se cumplieron», se lamenta.
Tal vez por ello, el que ahora tiene más posibilidades de convertirse en el próximo presidente de Ucrania es el único candidato entre los más valorados que no viene de la política. Vladímir Zelenski, que encabeza los sondeos con cerca de un 26% de la intención de voto, es un humorista con un show televisivo que bate récords de audiencia. La televisión está siendo la plataforma desde la que ha logrado engatusar a los más jóvenes, su principal sustrato electoral.
Pasar a la segunda vuelta
Así que la élite política del país, la empresarial y muchos ucranianos se preguntan qué pasará si Zelenski termina ganando realmente las elecciones. Lo que parece evidente es que no será hoy cuando se produzca esa hipotética victoria. Para proclamarse presidente en primera vuelta tendría que obtener el 50% de los votos más uno, algo que solamente consigue Vladímir Putin en su país.
De manera que el actor, humorista e intérprete ocasional de temas musicales tendría que vérselas, si es que las urnas no contradicen los sondeos, en la segunda vuelta del próximo 21 de abril con alguno de sus dos contrincantes más inmediatos, Poroshenko y Timoshenko. El actual jefe del Estado y la ex primera ministra están prácticamente empatados con un 17% de la intención de voto. El resto de los candidatos quedan por debajo del 10%.
Timoshenko irrumpió en campaña encabezando los sondeos y ya se hablaba de que Ucrania tendría por primera vez a una mujer en la Presidencia. Pero luego se empezó a desinflar y fue superada, no sólo por Zelenski, sino incluso por Poroshenko. En los últimos días la carismática heroína de las barricadas naranjas se ha recuperado y situado al mismo nivel que el primer mandatario.
Poroshenko, favorecido por actuar en campaña desde las instituciones, pugna por demostrar que él es la única alternativa válida para impedir que Ucrania sea engullida por Rusia. Aparece a menudo de uniforme visitando cuarteles o la línea de frente en las provincias rebeldes del este. Los analistas creen que, si es él quien luche por el sillón presidencial en la segunda vuelta, tendría más posibilidades de ganar a Zelenski que Timoshenko, ya que la cúpula del Estado y de las Fuerzas Armadas cerrarían filas en torno a él.
Más de lo mismo
Pero casi todo el mundo en Ucrania sabe perfectamente que la continuación de Poroshenko será más de lo mismo otros cinco años más y esa perspectiva causa cierto hastío. Por otro lado, ha resultado casi inexplicable el descenso de la popularidad de Timoshenko, aunque es verdad que contra ella se ha lanzado desde el Gobierno y otras instituciones una potente campaña de acoso y derribo.
El máximo dirigente y la antigua jefa del Gobierno comparten algunos puntos de sus programas, por ejemplo, la integración en la UE, en la OTAN y un firme rechazo a la «agresiva» política de Rusia, no sólo hacia Ucrania en particular, sino en general hacia Occidente. Aunque no ha logrado apenas arrebatar terreno a los separatistas prorrusos, Poroshenko se postula como el único capaz de restablecer la integridad territorial del país. El más difuso en las propuestas es precisamente Zelenski, el mejor colocado en la parrilla de salida. En lo que sí es más claro y realista es en su idea de que la UE no se va a apresurar a abrir sus puertas a Ucrania. En cuanto a la Alianza Atlántica cree que habría que celebrar un referéndum. De los tres, se le considera el más próximo a Rusia, ya que ha participado dentro del mundo del espectáculo y del cine en proyectos promovidos por productoras del país vecino. Defiende igualmente la lengua rusa, que él domina mucho mejor que la ucraniana.
Los favoritos
Vladimir Zelenski, humorista: Sin experiencia política
Vladímir Zelenski, de 41 años, procede de Krivói Rog, sureste de Ucrania, estudio leyes, pero nunca ejerció como abogado. Siendo estudiante se aficionó al concurso humorístico, muy popular en la televisión soviética, KVN, el llamado Club de la gente Divertida e Ingeniosa. De ahí, en 2003, saltó al programa de chistes y variedades de la televisión ucraniana «1+1», en donde continúa todavía. Ha intervenido como actor en películas y ganó un concurso de tango, ha escrito guiones, participado en proyectos artísticos con Rusia.
Julia Timoshenko, ex primera ministra: Condenada por abuso de poder
La exprimera ministra ucraniana, Julia Timoshenko, de 58 años de edad, fue en un principio diputada, ocupó cargos en el Ejecutivo y creó su actual partido Batkívshina (Patria). Nació en Dnepropetrovsk y estudió economía. Junto a Víctor Yúshenko encabezó la Revolución Naranja de 2004. Pasó dos años y medio en prisión tras ser reconocida culpable de «abuso de poder» por acordar con Putin una tarifas de gas consideradas «abusivas». Fue liberada tras el triunfo de la revuelta del Euromaidán, hace cinco años.
Petro Poroshenko, presidente de Ucrania: Financió las revueltas de Maidán
Presidente desde 2014, Petro Poroshenko, tiene 53 años y es uno de los hombres más ricos de Ucrania. Con su dinero financió la revueltas del Maidán en 2004 y 2014. Su principal activo es la mayor fábrica de confitería de Ucrania «Roshén». Pero posee otras empresas. Ha militado en varios partidos y empezó en política como diputado. Ocupó cargos como secretario del Comité de Seguridad Nacional y Defensa, presidente del Banco Nacional de Ucrania, ministro de Exteriores y de Economía.