Este Jueves Santo 18 de abril, al Monseñor Mario Moronta, Obiso de San Cristóbal en Venezuela, le negaron “por órdenes superiores” el acceso a la cárcel de Santa Ana del estado Táchira, para realizar la ceremonia del “Lavatorio de los pies” a los presos, ceremonia propia de esta fecha y que en años anteriores el Obispo había realizando.
En la Constitución además de los derechos fundamentales que brotan de la dignidad humana, se declara la libertad de culto (….).
La ceremonia de hoy expresa la caridad y en el caso de los privados de libertad es una manifestación de la opción preferencial por los pobres.
En una autentica democracia, con libertad y justicia, eso no pasaría.
Lo siento mucho por quienes esperaban al obispo, que acudía como pastor. Están siempre en mi oración. Oro también por quienes tomaron esa decisión, pidiéndole al Sumo y Eterno Sacerdote toque sus corazones y les de la gracia y luz que tanto necesitan.
Seguiremos siendo fieles a Jesús, y en comunión de servicio eclesial al pueblo de Dios”.