El Banco Central de Venezuela (BCV) está operando con un equipo de emergencia de unos 100 trabajadores desde que un apagón dejó su sede sin agua corriente hace dos semanas, según cuatro personas con conocimiento directo de la situación.
La mayoría de los 2.000 empleados del banco fueron enviados a casa cuando se apagaron las luces en Caracas el 25 de marzo, y no han podido regresar desde entonces, dijeron las personas que hablaron a condición de permanecer en el anonimato. El grupo de emergencia ha estado trabajando en una biblioteca con la ayuda de tanques de agua, centrándose en tareas vitales para mantener las operaciones, como transacciones entre bancos locales y reservas, señalaron.
La situación del banco central pone de relieve el caos en el régimen de Nicolás Maduro. Los baños no tienen agua y el edificio carece de aire acondicionado, ya que los cortes eléctricos agravaron la escasez de agua en la capital venezolana en medio de una sequía. Los empleados no saben cuándo podrán volver a trabajar.
Un portavoz del banco no respondió a solicitudes de comentarios.
Esta situación ha sido caldo de cultivo para que se desaten una serie de rumores sobre cómo estaría siendo “saqueado” el ente emisor, desde las reservas de oro que estaban en sus bóvedas hasta las obras de arte que abundan en esas instalaciones. De hecho, se comenta que hasta hombres encapuchados han ingresado al BCV sin que los vigilantes de esa institución puedan impedirlo.
-con información de Infobae