Que nos encontramos en una desaceleración, quizás no global pero sí relativamente extendida, es bastante obvio. Y, aunque la probabilidad de que derive en una recesión mundial no es elevada, existen riesgos. Así lo teme, por ejemplo, Moody´s si EE.UU. y China no llegasen a un acuerdo comercial en tres meses. Por otra parte, los últimos movimientos de los bancos centrales -final de la subida de tipos y de la reducción de balance en la Fed y prórroga de la laxitud monetaria en el BCE- hacen temer que puedan estar viendo la situación como muy preocupante. La desaceleración resulta especialmente intensa en Europa, que depende mucho del comercio exterior -donde, además, apuntan ahora las amenazas de aranceles de Trump- y… Ver Más