Un macabro hecho ocurrido en un populoso sector de la ciudad de Bucaramanga, Santander, fue puesto al descubierto la tarde del pasado lunes: frente a su madre, degollada apuñalada y bañada en sangre, apareció Luisana Geraldine Polo González de 20 años.
Todo indica que la joven, de origen venezolana, fue ultimada a primera hora de la mañana del lunes, concretamente, al interior de una habitación de la casa 37 del asentamiento humano Zarabanda de la ‘Ciudad Bonita’, que de nuevo asiste al luto.
Así pasó
Según informaron las autoridades, debieron ser entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana del pasado lunes, y Luisana Geraldine, al parecer, empezó a discutir con su pareja sentimental, un hombre colombo – venezolano oriundo de Gamarra, Cesar, pero que vivió muchos años en el vecino país.
El mismo hombre al que le juró amor, y con el que decidió salir de Venezuela hacia Colombia hace cuatro meses junto con su pequeña (aunque él ya tenía otros tres hijos extra relación que también se trajo al país) buscando un futuro, al parecer en un ataque de celos la apuñaló en reiteradas ocasiones. Una puñalada en el cuello y una en una pierna pusieron fin a su vida.
Tal y como se logró establecer, por cuenta de sus enfermizos celos Luisana Geraldine había optado por finalizar la relación con el hombre, quien no resistió la separación, y por esta cuenta optó por matar a la mujer con la que, al parecer, estaba obsesionado, antes que verla con otra persona.
Tiempo después de cometido el crimen, presumen las autoridades, la madre de la joven recibió un mensaje de vos en WhatsApp por parte de su yerno, en donde él le revelaba lo ocurrido, le pedía perdón, y le decía que se iba a entregar a las autoridades.
Fue un apocalipsis
Pero ahí no acaba la historia. Dicen los uniformados que sobre las 9:00 de la mañana, una hora después de, presuntamente, haber sido perpetrado el asesinato, aquel sujeto, de unos 35 años, llegó hasta el colegio donde estudiaban sus cuatro hijos, e invadido por los nervios, se los llevó sin dejar razón alguna de su destino final. Dicen testigos que vieron la escena que el hombre tomó un bus hacia Cúcuta con los pequeños, por lo que se presume regresó hacia Venezuela.
Debió ser la 1:00 de la tarde cuando la madre de Luisana Geraldine llegó al sitio donde vivía con el enigmático sujeto, un ornamentador de la zona, y desesperada empezó a tocar la puerta del inmueble, sin recibir respuesta alguna. Solo hasta cuando los otros inquilinos de la vivienda llegaron, ella constató una escalofriante verdad.
“Los otros habitantes de la casa abrieron y ella entró desesperada, corrió hasta la habitación y cuando entró empezó a gritar. Todos supimos que sí estaba muerta”, narró una vecina de la pareja, quien se encontraba horrorizada por lo sucedido.
Su joven hija estaba sobre la cama, bañada en sangre. La habitación estaba revolcada, había ropa por todas partes, y las puertas de los clóset de la habitación estaban abiertas de par en par, lo que detallaría el afán del homicida por sacar lo que pudo y huir.
No quedó más que reportar a la Policía lo ocurrido para que se encargaran de las labores pertinentes, junto con hombres de la Sijin, que levantaron el cadáver y lo trasladaron a Medicina Legal para la respectiva necropsia, antes de la entrega a sus familiares. De la joven, se logró establecer que vendía tintos en un sector céntrico de la ciudad.
Bucaramanga Extra