La polémica sobre el origen del incendio que arrasó parte de Notre Dame será larga, como sugieren las versiones contradictorias sobre el origen de los hechos. Julien Le Bras, el director general de Le Bras Frères, encargada de los andamios, ha puesto en duda que sus trabajadores fumaran durante la obra, poniendo en duda las declaraciones que hizo ayer su portavoz, informa este jueves el medio LCI. Por su parte, los investigadores priorizan la hipótesis del cortocircuito.
«[Los trabajadores] han afirmado, según sé, que no habían fumado en el techo, lo que está de todas formas formalmente prohibido, y que además me parece poco probable. Trabajan con máscaras respiratorias debido a la presencia de partículas de plomo.
Es tan poco cómodo que cuando se tiene ganas de fumar un cigarro, hay que bajar del techo, volver a la base y tomar el aire para fumar», ha afirmado a LCI.
Un fallo eléctrico
Ayer, Marc Eskenazi, portavoz de Le Bras Frères, reconoció que había habido compañeros que de vez en cuando «ignoraron la prohibición, y lo lamentamos». Estos «compañeros reconocieron ante los policías que, efectivamente, fumaron», precisó. Con esas palabras, el portavoz repondió a un artículo de la revista satírica francesa Le Canard enchâiné, donde se afirmaba que los investigadores habían encontrado siete colillas.
«Había efectivamente una prohibición de fumar en el andamiaje», añadió Eskenazi. Pero si «esta prohibición fue más o menos respetada», se debió a que era «un poco complicado bajar porque llevaba tiempo». Sin embargo, «no tiene sentido» que esta neglicencia provocase el incendio, insistió, subrayando que «si alguien ha intentado encender el fuego de una chimenea, no lo consigue poniendo una colilla en un tronco de roble».
Sin embargo, y a pesar del interés que han acaparado estas acusaciones, los investigadores priorizan ahora la hipótesis de que el incendio fue provocado por un cortocircuito, según señalaba Le Canard enchaîné.
Fallo de las alarmas
En cualquier caso, al origen del fuego se sumó la falta de capacidad para detectarlo a tiempo. Un «error humano» provocó que las llamas no fueran advertidas a tiempo, explicó la cadena BFM TV.
La primera alarma sonó a las 18.20 h., cuando un operario de la compañía de seguridad verificó la alerta, sin encontrar nada. La segunda sonó veinte minutos más tarde, pero el fuego se había propagado y fue demasiado tarde para frenar su avance por la cubierta y la aguja, que quedaron reducidas a cenizas pese a los esfuerzos de los bomberos. Según esta última información de BFM TV, los investigadores han comprobado que el sistema de alarmas funcionó sin problemas pero fue un fallo humano lo que impidió un primer reconocimiento del peligro.