El Brexit augura un horizonte poco amable para los 3,5 millones de residentes en Reino Unido que han nacido en otra parte del mundo. Aunque algunos lleven toda su vida viviendo en el país, los próximos pasos del Gobierno de Theresa May asustan a los ciudadanos. María González-Merello, barrister (abogada) española residente en Londres desde hace más de dos décadas, se dedica a asesorar a los comunitarios, expectantes ante el inminente divorcio entre la Unión Europea y el que ha sido su país de acogida.
¿En qué situación se encuentran los comunitarios residentes en Reino Unido?
Todos los europeos tenemos que cumplir unos requisitos, como es estar asentados en el país. Si has vivido más de cinco años en él, puedes optar por el «settle status», que es de asentado, y si has vivido menos tiempo, por el «pre-settle status». Eso es lo que ahora mismo todos tenemos que hacer desde el pasado 30 de marzo, y haya acuerdo o no, hay que pasar ese proceso.
¿Cómo se vive tras el Brexit?
Tengo conocidos que ya están haciendo las maletas y ordenando sus asuntos para irse, y otros que ya lo han hecho. En mi caso, después de 23 años allí, ya me había creído que era mi país, y ahora siento que me han timado: hemos pagado impuestos, hemos construido el país con nuestro trabajo tras una vida entera allí. De repente, te dicen de una manera hostil que no somos ciudadanos del mundo, que o eres británico o no perteneces. Y ha causado mucha desilusión y descontento.
¿Cómo se vivió el referéndum?
Cuando salió Brexit fue un shock para todo el país, porque no se lo esperaban. Los meses de la campaña fueron bastante difíciles para los europeos, porque se fomentó la violencia racista y la gente tenía miedo. Los clientes nos decían que temían ir por la calle hablando español. Les decían «go home»(«volveros a casa») e insultaban. Ahora todo esto se ha calmado; se han dado cuenta de que los europeos no eran el problema.
¿En qué momento político se encuentran?
Ahora son dos bandos, el país está muy dividido. El centro de atención ya no somos los extranjeros, y han asumido el problema lo tienen ellos, y ya no saben por dónde tirar, cómo soldar la brecha. Están atascados.
¿Qué es lo que más preocupa a los españoles residentes allí?
Lo que más preocupa es el futuro que tenemos allí. Muchos europeos nos hemos comprado casas, nos hemos asentado e incluso tenemos hijos británicos. El futuro es la incertidumbre, que ya no te puedes fiar de lo que vayan a hacer. Si tomamos como referente lo que ha pasado con los jamaicanos del Windrush, no puedes hacerlo. Pero aparte de la residencia, ¿qué va a pasar con nuestros derechos?, ¿con nuestras pensiones?
¿A quién va a afectar más la separación con la Unión Europea?
Lo que me preocupa es la gente vulnerable. A quien tiene trabajos en la City, o las enfermeras o médicos, seguramente no les vaya a pasar nada, pero los más vulnerables son quienes van a sufrir. Además, la actitud de las empresas hacia los trabajadores ya no es la misma. Ahora le dan preferencia a los británicos, pero no solo eso: hay un elemento de explotación dentro de los sectores. Yo tengo clientes que les echan del trabajo y les dicen: «Eres europeo, no tienes derechos, de todas formas os vamos a echar de este país». Es una retórica que se ha implantado, un estado realmente insoportable.
¿Cómo están reaccionando ante la incertidumbre?
La gente está poniéndose al día con sus asuntos, con sus problemas legales.Hay muchas parejas entre británicos y europeos, que se están planteando qué va a pasar con ellos. No hay nada definido. No tienen un plan, ni lo tenían, y hay que deshacer tantos años de legislación europea, que es imposible.
«May ignoró al 48 por ciento que votó Remain»
¿Hay vida más allá del Brexit?
El Gobierno tiene a todos los trabajadores públicos concentrados en hacer «reports» sobre la salida de la Unión mientras se están dejando de lado otros problemas que están ocurriendo en Reino Unido.
¿Cómo de desconectado está Londres del resto del país?
Es como una burbuja, un país diferente. En Londres viven muchos extranjeros, y se votó Remain. Pero a la gente de fuera de las grandes ciudades es a los que afectaron realmente los años de austeridad, de recortes y de vaivenes políticos. En ellos sí que caló el sentimiento imperalista y la propaganda para votar Brexit.
¿Por qué son incapaces de llegar a un acuerdo?
El primer error de Theresa May fue ignarar y ofender al 48 por ciento que votó la permanencia. Pero además es que no se ha prestado a negociar. Quiso monopolizar el Brexit con retórica, sin contemplar ningún plan.
¿Cómo afronta el reto Theresa May?
Se ha convertido en rehén, tanto del ala más radical de su partido como de los diez votos que les prestó el Partido Unionista Democrático (DUP) de Irlanda del Norte.
¿Sería factible realizar un segundo referéndum?
Los británicos tienen un gran respeto por su democracia, y piensan que de realizar otro referéndum, podría quedar invalidada.
¿Cómo se va a volver a la normalidad?
Ellos saben como nadie cómo reinventarse. Si hay un cambio de Gobierno o unas elecciones, pueden darle la vuelta a la situación.