Aunque me gustaba mucho el cine, lo económico me limitaba y aplicaba el plan B, el cual consistía en ir al estadio Cibao a ver el béisbol amateur. Si llegaba temprano me subía la pared del left y me tiraba al terreno, pero si el juego estaba comenzado tenía que verlo desde allí con los pies colgando. Había en El Congo un señor llamado Bartolo a quien apodaban El Maco, que luego fue de los pioneros de Cienfuegos, cuando se fundó ese barrio. A Bartolo atribuíamos conocimientos de béisbol, porque era quien buscaba las pelotas de foul que caían en el techo cuando jugaban las Águilas Cibaeñas. Una noche, Bartolo o El Maco, que…