En la Fiscalía de Montecristi en Guayaquil, en Ecuador, ya se receptó la versión de la familia del funcionario judicial asesinado Jorge Luis Flores Lema. De acuerdo con la Fiscalía, en el crimen existió premeditación y violencia excesiva por parte de los tres venezolanos involucrados en el hecho.
Los tres victimarios venezolanos están plenamente identificados y responden a los nombres de Yohana Delismar Tovar García -quien era novia del hombre que mató-, Jonangel de Jesús García Meza, y María Áñez Rodríguez, quien se hace llamar con el alias de “Blanca Nieves”.
Durante la diligencia, el fiscal del caso, Walter Suárez, indicó que los tres venezolanos que son investigados, habrían tomado un bus con destino a Tulcán el pasado sábado 13 de abril, un día después del crimen.
Los familiares de la víctima relataron que Flores había empezado una relación sentimental con una mujer venezolana, principal sospechosa, apenas 15 días antes del hecho. La madre indicó que el día que el cuerpo fue descubierto, había recibido mensajes de alguien que se estaba haciendo pasar por su hijo.
“Me escribió para decirme que lo estaban chantajeando, y le pedían $ 5.000. Que estaba en Huaquillas y que iba a cruzar la frontera hasta solucionar el problema”.

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La mujer empezó a sospechar que algo andaba mal cuando se negó a hacer videollamadas. Inicialmente pensó que se trataba de un secuestro o que lo estaban forzando a entregar el dinero. Ante la situación, le pidió a Luis Flores, hermano del fallecido, que fuera a su casa a ver si su otro hijo estaba en el lugar. “Cuando llegué todo estaba apagado y hasta afuera se percibía un olor leve pero peculiar.
“Cuando ingresamos la casa estaba fría, los acondicionadores de aire de la sala y del dormitorio estaban al máximo, y el hedor se hizo más intenso”, relató Luis. Explicó que el único dormitorio cerrado era el principal y cuando forzaron la puerta hallaron el cadáver.

Encontró a su hermano amarrado de pies y manos y con la cabeza enrollada en cinta de embalaje. Además, había una plancha destrozada -con la cual lo habrían golpeado-, un cuchillo y un rastro de sangre que iba del baño a la cama.
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Además, se investiga si un ecuatoriano estaría involucrado en el caso, debido a las huellas dactilares halladas en la escena del crimen.
Luego de la versión, el fiscal junto a agentes de la Dinased, acudieron al consulado de Venezuela para solicitar que se confirme la identidad de los sospechosos y poder emitir las boletas y la alerta roja de la Interpol.

Entre los sospechosos del crimen están dos venezolanos quienes vivían con la víctima. “Una de ellas era la pareja y ella le presentó a estas dos nuevas personas, que ahora están también involucradas en este crimen. La familia de él la conocia a ella, pero no como su pareja, pensaban que era una amiga nada más”, dijo el abogado del caso Hernán Ulloa. Ambos se conocieron a través de una red social.