Vox y el Frente Nacional dejan solo a Salvini en su intento por unir a la derecha radical europea

El líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, ha intentado este lunes seducir a los partidos euroescépticos de derecha radical de la Unión Europea (UE) para que se unan en alianza y sean la fuerza más votada en las elecciones europeas del próximo mayo.

Salvini ha lanzado su campaña para el Parlamento Europeo desde Milán, en una conferencia a la que había invitado a miembros de los partidos populistas, euroescépticos y de derecha radical. Su intención era erigirse como líder de un bloque que aunara a estos grupos y hacerlo desde Italia, el país que ha conquistado con su retórica extremista, pues los sondeos le dan actualmente una intención de voto superior al 30%, el partido más votado.

El discurso de Salvini contra la inmigración ilegal y su mantra de «primero los italianos» han calado en el electorado del país y ahora se plantea conquistar las instituciones europeas. Pero le va a costar más que la convocatoria de este foro, que ha tenido ausencias sonadas, como las de la líder ultraderechista francesa, Marine Le Pen -con quien Salvini se reunió en París el pasado viernes-, o el primer ministro húngaro, Víktor Orban.

Vox no ha acudido a la reunión que Salvini ha organizado en Milán con partidos de ultraderecha europeos. Según medios locales italianos sí que estaban invitados al encuentro para trazar una futura para la Eurocámara, pero fuentes del partido liderado por Santiago Abascal han confirmado a ABC que ni les llegó una invitación ni asistieron a la cita. Vox de hecho siempre ha evitado que se les identifique con las formaciones de ultraderecha y euroescépticas. No obstante, Abascal y su vicesecretario de Relaciones Internacionales, Iván Espinosa de los Monteros, si que viajaron en marzo a Varsovia para reunirse con el Gobierno ultraortodoxo de Polonia y con miembros del partido conservador Ley y Justicia, con «el común interés en frenar el proyecto de modelo europeo que pretende implantar» el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y que consideran una «amenaza» para las naciones europeas.

Salvini ha tratado de convencer a AfD, que actualmente pertenece al grupo de Europa de las Libertades y la Democracia Directa (EFDD), y al Partido Popular Danés y Verdaderos Finlandeses, de los conservadores y reformistas europeos (ECR), de que se cambien a la Europa de las Naciones Libres (ENF) en el que están Le Pen y Salvini. La meta era sumar apoyos para controlar el Parlamento Europeo.

Primer grupo europeo
«El objetivo es llegar a ser el primer grupo europeo, el más numeroso. Tenemos el objetivo de ganar y cambiar Europa», afirmó Salvini, en esta conferencia que ha titulado «Hacia la Europa del sentido común, el pueblo levanta la cabeza». «Formamos parte de familias políticas distintas (…) Pero lo importante es que estamos alargando las alianzas, estamos trabajando para hacer realidad un nuevo sueño europeo, aunque para algunos en Bruselas sea una pesadilla», sostuvo.

El también vicepresidente del Gobierno italiano se dijo «cansado del debate de fascistas y comunistas, derecha e izquierda» y justificó que esta distinción es un asunto del pasado. «No nos interesa, no les interesa a los 500 millones de ciudadanos europeos. Nosotros miramos al futuro, el debate del pasado se lo dejamos a los historiadores», señaló.

Salvini mostró al euroescepticismo y a la derecha radical como el futuro y cargó contra aquellos que les atacan y les llaman «nostálgicos radicales» porque, dijo, «los únicos nostálgicos están ahora mismo en el poder en Bruselas». También disparó dardos también contra los «burócratas y banqueros» para opinar que son los que «están hundiendo el sueño europeo» y argumentó de forma constante que estas fuerzas populistas y euroescéptica tienen sus diferencias pero comparten algo fundamental, «la identidad».

Contra la inmigración ilegal
En este sentido, citó la lucha contra la inmigración ilegal como uno de los asuntos que les unen y dijo que si estas formaciones gobernaran las instituciones se esforzarían por reservar parte del dinero a políticas que priorizaran las devoluciones de inmigrantes ilegales a sus países de origen. «Lo importante es que solo haya inmigración legal», añadió por su parte el alemán Jörg Meuthen.

Salvini está practicando en Italia una política de contención a la inmigración ilegal y se jacta de haber cerrado los puertos a los barcos de ONG con migrantes rescatados a bordo. Entre sus decisiones se encuentra la del pasado agosto, cuando mantuvo retenidos durante cinco días a unos 140 migrantes a bordo de un barco italiano en el puerto de Catania (Sicilia, sur), como medida de presión para lograr que países europeos acordaran una reubicación compartida.

Por este suceso, la Justicia italiana pidió al Senado del país que autorizara la apertura de un juicio contra Salvini, que tiene inmunidad parlamentaria, pero se salvó con los votos de su partido y de su socio de Gobierno, el antisistema Movimiento Cinco Estrellas. Ahora, Salvini busca sacar rendimiento a este discurso contra la inmigración también a nivel europeo. «Estamos trabajado para una nueva Europa, estamos construyendo un gran proyecto», aseguró

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Author: Pablo Perez