Por Agapito Garrido
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Trump es un bluff, es un hombre mediático, es puro show y un negociador empedernido, así como es un jugador, como puede ser un ludópata. Sí, también es impulsivo y bajo este instinto puede hacer lo que su ser negociador lo limita, puede irse a los extremos y tumbar la mesa de juego. De ahí que Cuba y Maduro le respondan siempre con gran mesura, nada de ofensas personales, nada que le haga disparar su impulsividad asesina.

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Rusia sigue resteado con Maduro y Cuba también, hasta los tuétanos.
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Aquí no hay posibilidad de un golpe de Estado, nadie tiene poder de fuego para hacerlo, ni Padrino López ni nadie; medio lo tiene Diosdado, de resto nadie. El que medio levante el teléfono, está develado. El G2 cubano es de una alta eficiencia, y es por eso, que el jefe del Sebin, el general Manuel Cristopher Figuera, no tuvo audiencia con quien conspirar; tocó a un general amigo y casi que este entra “shock” y lo corrió de su oficina, y no lo denunció porque su compadre y amigo de toda la vida; con los que habló me dicen que se “cagaron” del miedo. Y es que el G2 cubano se ha encargado de regar el pánico en esos cuarteles. Olvídense entonces, aquí golpe de Estado no va a ver, es pura ilusión.

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Lo que hicieron Leopoldo y Guaidó el día 30 fue una jugada desesperada y una novatada. Llamar a un golpe desde la avenida Francisco Fajardo; mucha piratería, así no se puede. La jugada que desencajó a Maduro y a su combo fue el movimiento del jefe del Sebin, que no se lo esperaban, y por supuesto, creo en su mente una especie de paranoia, preguntándose, que quien más estaría en la sonada. Mucha gente con ganas pero sin poder de coordinación. Y por supuesto, la sospecha queda por ahí regada, muchos han sido pasados por el “potro” de la tortura para que hablen de lo que no saben, pero quieren atar cabos sueltos.

5
Contra Edgar Zambrano le están cobrando la “traición” de haber ido a Altamira a darle un abrazo a Leopoldo y Guaidó. Era un hombre de confianza, lo que llaman “un lleva y trae”, por eso la doña no le perdonó que se fuera a retratar con los alzados. Puso a dos magistrados en el Tsj, fungía como la propia “correa” del poder, con mucha grasa o aceitada, resbaladiza. Pero en el gobierno cunde ahora una alta sensibilidad para soportar esos “juegos” de ir a abrazar a Leopoldo y Guaidó y después irse al bunker a reunirse con los operadores del gobierno. Dijeron “no, no nos los vamos a calar”, y lo metieron en el saco de la represión. Los dirigentes del gobierno han pasado días muy negros con esa sorpresa del 30 de abril, buscando traidores por aquí y por allá. Eso genera un estrés terrible, los nervios no están precisamente de acero. Pero lo que hizo Zambrano el 30-A fue un saludo a la bandera, quedar bien con los “radicales” y quitarse el sanbenito de ser llamado “colaboracionista”. Pero no hizo la lectura correcta, no se fijó bien en los ojos hinchados de Maduro y Diosdado y la alta tensión pintada en la cara de la doña.

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Rusia le mandó a decir a Maduro con el canciller venezolano, “Trump no intervendrá militar en Venezuela, ¡hasta cuando te lo digo! Todo esta parafernalia que muestran como signos de intervención es “meterle” guerra psicológica a la FANB, para que se mueran de miedo y decidan actuar. Pero nada de eso va a pasar, no está entre sus planes. Entonces, el comando político-militar de la revolución deciden que este es el momento para agarrar un aire moral y rebanar a Guaidó, metiéndole preso a varios diputados, para mandarle un mensaje muy claro: “Después voy por ti”.

7
Estados Unidos seguirá con su política de incrementar su guerra psicológica con más sanciones, guerra psicológica que ahorita acaba de sufrir un bajón. Seguirá aporreando al régimen de Maduro sin son ni ton, haciéndole daño, sí, pero sin lograr que el que está guindando termine de caer. La planificación que hace el Pentágono es que el gobierno terminará desinflándose este año, y cayendo, porque Trump necesita una gran victoria para comenzar su campaña de reelección, y Venezuela es un bocado muy apetitoso para tal fin.

Pero…, como decía Napoléon, los imponderables también juegan. Se acaba de meter Irán en el camino y mucho cuidado si Israel (que esos sí no juegan carrito) empujan a Trump a una guerra con Irán, y entonces el magnate-presidente conseguiría en Irán un gane que no obtendría en Venezuela, igualito le va como anillo a su dedo gordo para la reelección. Más que guerra, se trata de unos cuantos bombazos soltados al cielo de Irán para destruir su potencial atómico.
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Triste el espectáculo de una superpotencia como Estados Unidos yendo a pedirle permiso a Rusia para ver si podía intervenir en Venezuela. Pro eso fue la impresión que dio la reunión entre Pompeo y el canciller ruso, Serguéi Lavrov. ¿Entonces cómo está quedando Trump? Como el propio bocón. Muy grave para una superpotencia ese triste papel.

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¿Cómo queda el juego hasta hoy? Un juego trancado, por ahora, pero el gobierno en una franca recuperación con la escaramuza de la represión contra los diputados de la Asamblea Nacional, pero los chavistas no pueden cantar victoria, no hay tal victoria, esta guerra sigue sus designios; lo que hay y habido son escaramuzas. Victoria no hay, es un proceso aún abierto. Así que, chavistas, no se envanezcan con una escaramuza pírrica, tienen que tragar mucho garrote todavía. A los oposicionistas les digo, esto no es cantar y coser; ni lo sueñen si piensan que el régimen está caído. El lobo está herido, sí, pero herido es más peligroso que nunca. Un gobierno sitiado psicológicamente es un gobierno que por lo general hace locuras.
10
Vendrá otra ola, la de Guaidó menguará; pero déjeme decirle, se ha portado extraordinariamente bien, otro, ya hubiese corrido. Tiene temple y garra. Será tenido como un precursor. No les puedo soltar más datos.