De nada le valió a Isaías Rodríguez escribirle a Nicolás Maduro en su carta de renuncia como embajador en Italia que, “guardaré los recuerdos que de usted tengo en una caja con pelotas de naftalina”.
Tampoco lo salvó la cursilería esa de “créame que me siento orgulloso de haber sido su embajador y compañero”.
Y es que Maduro convirtió en acción la frase esa que aplica para los regímenes autoritarios que reza: “Al que se arrastra lo patean más duro”.
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En respuesta a la deprimente misiva que le escribió, el autodenominado “presidente obrero” dijo: “No me quieras tanto, compadre. Si me vas a querer así, mejor vete con el enemigo“, agregando que siempre recibe ese tipo de trato: “Maduro, te queremos mucho, tú eres nuestro presidente, yo te defiendo mucho”, pero luego “te dan puñalada por la espalda”.
“Es muy fácil el concurso de apuñalar por la espalda a Maduro, pero tengo la espalda de acero”, remató el cuestionado gobernante.
En esa alocución, Maduro envió un mensaje a los que denominó “cobardes y traidores”: “O se es revolucionario y se es leal al mando de Nicolás Maduro, o sencillamente sigue tu camino. Ya sabes a quién se lo estoy diciendo; coge tu camino”, enfatizó, en clara alusión a Isaías Rodríguez.