Un rasgo distintivo de la Venezuela de hoy es la desarticulación ciudadana, de hecho, el grueso de los vecinos de cualquier municipio venezolano puede que no conozca quienes son sus concejales, no está al tanto de sus competencias, ni de sus deliberaciones y menos de sus gestiones. El asunto se complica porque, disculpando al desinformado ciudadano particular, el mismo diagnóstico lo podemos hacer en aquellas personas que ejercen roles como voceros de consejos comunales, gremios empresariales, gremios profesionales, sindicatos y asociaciones civiles en general.