La venezolana Berta Gómez se implantó prótesis mamarias PIP en 2008, pero los dolores le alertaron de que algo no iba bien: los médicos vieron que el gel de sus implantes se había extendido hasta sus pulmones. Ahora vive en Francia, lejos de un país donde miles de compatriotas viven el mismo problema. Más de 400.000 mujeres en todo el mundo se implantaron las prótesis PIP. Pero las consecuencias de esos implantes defectuosos -por los que su creador fue condenado a cárcel en 2013- se sienten especialmente en Venezuela, donde el costo y la accesibilidad a los tratamientos es complejo debido a la crisis que cruza el país. EFE/Diana Buitrago