6 de mayo de 2019

- Por: Pedro Francisco Aranguren
Sí, Maduro pende de un hilo, guinda pero no cae
Cambia el dicho, para estar guindando, mejor es caer
Pero el premier venezolano dice, prefiero estar guindando al lanzarme al oscuro e impredecible vacío en donde las serpientes rien de gula
Guaidó ha jugado sus cartas pero no ha salido el as ganador, mientras tanto se desgañita repitiendo, “vamos bien”
El pueblo, que es iluso, se estusiasma pero pronto el combustible de la fe merma
El que está guindando se pone tras las largas faldas de Putin y se siente “guapo y apoyado, pero sabe que seguirá su duro infierno de acoso del imperio gringo y de un Trump que no dará su brazo a torcer tras soltar tantos alaridos ensordecedores
Seguirá la noche y el miedo en una noche larga y negra en lo que cualquier cosa puede pasar, porque los traidores mostraron la peor faz el 30 de abril, la del sigilo
Sí, otra salida en falso de Leopoldo, que demuestra una vez más una fatal puntería frente al arco
No pega una
Mientras tanto la ingobernabilidad sigue y los venezolanos se fríen en las miasmas del hambre y en la peor de todas, la incertidumbre
Todos creen saber que Maduro no se podrá mantener en el poder, pero no lo ven caer y eso escuerce el alma
Alguien dice por ahí, 2021, y todos hacen el coro para mentarle madre y abuela
Pero Chávez cuántas veces no lo repitió hasta perder el habla, “hasta el 2021”
¡Cuántas cosas no pasaran hasta el 2021!
Guaidó será un buen precursor, ha tenido temple y sangre fría
Pero falta la segunda ola, que está por llegar
Una ola sutil y a la vez gigantesca, liberadora, y muchos se subirán en ella, risueños y esperanzadores
Ver para creer
Y, sí, señor Trump, usted recibirá una sorpresa
Y Leopoldo otra
Y Guaidó seguirá con su buena vibra repartiendo tímidas sonrisas a granel
Y Venezuela resplandecerá y habrá un amanecer de oro
Y el señor Jesucristo, dirá, heme aquí, “estoy con vosotros como se los prometí”
Los que tengan oidos, oigan, ¿cuántos?

- Pedro Francisco Aranguren Gualdrón
