- En entrevista con Infobae, el cantautor criticó la “tibieza” del Papa ante la crisis humanitaria en Venezuela
Luego de dos años ausente de los escenarios de México, Ricardo Montaner se reencontró con su público el 8 de mayo, en el imponente Auditorio Nacional. Una hora antes del show, el artista recibió en exclusiva a Infobae México en su camarino. Descalzo y de buen humor, habló de su nuevo disco, que saldrá el próximo 24 de mayo, y de su gira de conciertos por Latinoamérica.
A la hora de tocar el tema de Venezuela, se puso serio y afirmó que ya es hora de dejar de hablar y de cumplir con los venezolanos, y aseguró: “La única manera de que Venezuela se salve de esta hecatombe es con la ayuda de militares internacionales”.
Criticó la tibieza del Papa ante la realidad del dolor de sus hermanos venezolanos: “La tibieza duele, es como un ‘no estar’, como si no doliera del todo. Francisco es el jefe del Estado de la Iglesia, y la Iglesia tiene que estar ahí”.
Con su voz indiscutible y con una humildad que lo potencia, Ricardo Montaner otra vez lo hizo: revalidó con creces su título de “embajador de la emoción sin límites ni fronteras”.
—¿Dónde encontramos a Montaner hoy?
—Es mi regreso a México luego de casi dos años de que no vengo al Auditorio. Vamos a hacer Auditorio y Monterrey, y luego continuaremos la gira por toda la república mexicana, que es un país inmenso.
—Hace horas se acaba de conocer tu nuevo sencillo, “No me hagas daño”, ¿de qué se trata?
—”No me hagas daño” es una canción muy triste. Es la primera de todo el disco nuevo que compuse, junto con unos amigos. Es una historia, como bien lo dice la letra, de prácticamente un final. Pero él le dice a ella que él es muy fácil de engañar, que entonces no le hace falta demasiado trabajo para dañarlo.
El video lo dirigió Marlen, como siempre, en donde el invitado protagonista es Nicky Jam, con una presentadora venezolana, Patricia Zavala.

—¿Qué te hace daño, en lo personal, hoy?
—Tengo una lista grandota para hacerte, pero, quizá, lo primordial, es la gente. Es la misma gente que no es considerada consigo misma y mucho menos con los demás, con el planeta en el que vive, con el país y con su pueblo. Gente que destruye más que construir. Gente
que está para criticar en vez de para aportar.
—¿Por ejemplo?
— Cuando tienes una iniciativa y quieres ayudar a la niñez, como en nuestro caso, que tenemos nuestra fundación, lejos de venir y aportar, no solamente dinero, lo más importante es que vengan y digan: “Yo estoy contigo en este proyecto”. Y las organizaciones y los Gobiernos te ponen último en la fila a la hora de dar ayuda. La gente es muy rara, nosotros somos muy raros.
“Ya es hora de dejar de hablar y de cumplir con los venezolanos”
—¿Cómo viviste el tema de la Operación Libertad en Venezuela?