Cuando el pasado sábado, el norteamericano Julián William subió al cuadrilátero del Edgle Bank Arena, en la Universidad George Mason, en Virginia, Estados Unidos, para enfrentarse al campeón mundial mediano junior unificado Jarrett Hurd, nadie daba un céntimo por su victoria. Hurd, monarca invicto (23-0) avalado por la Federación Internacional de Boxeo –FIB- y Asociación Mundial de Boxeo –AMB- exponía por cuarta ocasión el cetro y salió como amplio favorito. De hecho ya había vencido a retadores de renombre incluido el excampeón de la división el cubano Erislandy Lara, y se perfilaba como un sólido monarca. William ya había hecho un intento fallido en busca de una diadema universal, tras fallar cuando disputó la faja de este peso al también norteamericano Jermall Charlot, quien lo venció por nocaut en cinco asaltos en diciembre del 2016 . La pelea comenzó y desde su mismo inicio William tomó la iniciativa,…