El régimen de la transición democrática entró en crisis. No sabemos cuándo comenzó, pero los síntomas son innegables. La autoridad electoral perdió credibilidad: de acuerdo a Consulta Mitofsky, los mexicanos apenas aprueban la labor del Instituto Nacional Electoral (6.2). Hay casi tanto rechazo al INE como a los banqueros. Los tres partidos más representativos de México, los que encabezaron la transición, están en agonía. Representan sólo al 40% de los electores y tienen, en las encuestas, una intención de voto del 35%.
