Fue siempre considerado como un espectáculo dentro y fuera del ring, no solo por su manera de pelar que denotaba fuerza y elegancia, sino también por ser un bravucón, por ser atrevido de siempre auto proclamarse como: el mejor, una vez estuvo instalado en el boxeo profesional, no dudaba en provocar a sus oponentes, dedicándoles versos y poemas, en los que buscaba humillarlos al grado de advertirles en cual round caerían ante él, esto le gano muchos seguidores, pero a la vez también muchos detractores, quienes lo veían como un provocador y un ególatra que solo pensaba en sí mismo.