Aunque cada vez más personas piensan que tener hijos compromete su propio bienestar y deciden adquirir y disfrutar de sus bienes para sí mismos, “aún predominan los padres que dedican prácticamente todo su tiempo en adquirir recursos para invertir en la provisión, en la educación y en dejarles en herencia bienes materiales a sus hijos”, considera la antropóloga nicaragüense María Dolores Álvarez.
