“Inminente escalada” por Julio César Arreaza B.

La farsa del diálogo de Oslo provocó una desescalada y desmovilización temporal de la sociedad venezolana, a la par que la corporación criminal que nos domina ganó oxigeno y tiempo, como siempre; confundió, desvió y debilitó la ruta del 333. El usurpador se lava la cara y baja la presión interna y externa. Sigue en el poder un mes después del 30-4, cuatro meses después del 23 de enero, en la que emergió Juan Guaidó como presidente constitucional, y un año después de una abierta farsa electoral presidencial. Sepamos que los criminales no tienen palabra. Cambiar el mantra para hablar de elecciones es admitir que Guaidó no es presidente. Sugerimos añadir más bien el cese de la impunidad, tolerada por una comunidad cuestionada de intereses, y poner una lupa enorme para desvelar los dobles agentes dañinos. Con tales modelos no se hace país.

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Author: Pablo Perez