Antes de 1958 para poder ir a Masaya se debía hacer un recorrido de más de 40 kilómetros y dos horas sobre un camino enredado y de muchas vueltas. No obstante, después que inauguraran una carretera que acortaba a la mitad ese trayecto y que en su mayoría es totalmente recta, solo se necesitó 45 minutos.
