Asumir el gobierno de la República, poniendo fin y resolviendo su usurpación por la dictadura dominante, fue el imperativo categórico explícito del artículo 233 constitucional. La coletilla no es capciosa: el valor constitucional de un artículo suyo está por encima de las veleidades, caprichos y avatares circunstanciales de la pugna y la enemistad propias de lo político. Es supra constitucional, vale decir: obligante.