El ex piloto alemán de automovilismo de velocidad, Michael Schumacher, sufrió un accidente el 29 de diciembre del 2013 mientras esquiaba en los alpes franceses, causándole traumatismo craneoencefálico severo, hematomas intracraneales y edema cerebral difuso.
El ex heptacampeón del mundo fue trasladado al hospital universitario de Lausana, Suiza, tras un coma profundo que se mantuvo en secreto hasta junio de 2014.
Allí estuvo poco más de 250 días, hasta que finalmente, bajo el consentimiento de su esposa Corinna y su representante Sabine Kehm, fue llevado a su hogar en Gland, Suiza.
En este sentido, la familia mantiene un “muro invisible” para evitar que se filtre cualquier tipo de información sobre la salud del Michael. Este “muro” es atravesado por las declaraciones de algunas personas cercanas al ex corredor, como el caso de Jean Todt, actual presidente de la FIA y ex presidente de la escudería Ferrari.
Jean dió indicios a la prensa sobre la salud de Schumacher en el Paul Ricard del circuito Paul Ricard, donde fue tajante en su respuesta: “El estado de salud de Schumacher es algo muy privado. Michael está muy bien rodeado, viviendo con su familia en su casa entre Ginebra y Lausana. Él sigue luchando. Eso es lo único que puedo decir”.
Schumacher lleva ya lleva más de 2.000 días internado, las últimas filtraciones dan a entender que ha mostrado pequeños avances en su rehabilitación, sin embargo, sigue postrado entre una silla de ruedas, una cama ortopédica y sesiones en una piscina para recuperar parte de su movilidad.
Con información de Infobae