Ahí estaba el equipo pinolero en el estadio de San Juan frente al de Argentina, como Héctor ante Aquiles, sin posibilidad de una proeza o como los espartanos de Leónidas en las Termópilas, sin pretender sobrevivir, pero disfrutando de la notoriedad casi mundial que facilitaba ese partido histórico entre dos fuerzas desproporcionadas, los que saben y los que están aprendiendo…No dudo que el técnico costarricense Henry Duarte siempre estuvo claro de eso.
