En veinte años de oposición, desde los tiempos de la Coordinadora Democrática, antecesora de la también desaparecida MUD, la lucha por la democracia en Venezuela no había exhibido tanta coherencia y fortaleza unitaria como a partir de enero de este año. El liderazgo de Juan Guaidó es aceptado y respetado por la inmensa mayoría de los demócratas venezolanos y la Asamblea Nacional es reconocida como su representación institucional en esta dura batalla. Obviamente, la democracia, por definición, nunca llenará requisitos de unanimidad. Admitimos que hay voces divergentes, pero aisladas y de poco peso específico, que en nada han alterado el curso de la ruta trazada por la AN y por el propio Guaidó.