La gente no ve en el presidente (e ) de la República un mesías. Mira un dirigente nuevo y joven, que irrumpió para asumir una gran responsabilidad. Su luna de miel es tipo cuarto menguante y el halo de endiosamiento que encapsula a los caudillos, delgado y precario. Tal vez por eso, el apoyo que recibe Guaidó contiene la disposición de meter el hombro para ayudarlo en su tarea. No se le contempla como un héroe Marvel.