Veía al embajador William Brownsfield entrevistado por Moisés Naim rechazando la estrategia de intervención militar de los Estados Unidos para lograr el fin de la tiranía madurista e imponer el regreso de Venezuela a la comunidad de naciones democráticas de Occidente. Su primer y más contundente argumento en contra de dicha intervención fue una realidad indiscutible, así demuestre la trágica esquizofrenia impuesta por dos siglos de malas relaciones culturales y políticas entre América Latina y los Estados Unidos: el 99,99% de los gobiernos latinoamericanos, según el embajador Brownsfiel, rechazan dicha intervención, aunque la aplastante mayoría de los venezolanos – cosa que tanto Brownsfield como su entrevistador, Moisés Naim tuvieran a buen resguardo silenciar – la reclaman a gritos. Un doloroso malentendido que subraya, además, la trágica opción asumida por Bolívar y los próceres independentistas de preferir seguir el jacobinismo bonapartista francés que el institucionalismo democrático anglosajón.