El bolívar se depreció aceleradamente en julio, perdiendo en solo cuatro semanas más del 35% de su valor frente al dólar estadounidense, según la cotización registrada el martes en el mercado paralelo.
La moneda, que fue relanzada hace un año por el régimen de Nicolás Maduro con un tipo de cambio de 60 bolívares por dólar, se cotizaba el martes a 12,231 bolívares en el mercado negro, un alza de valor acelerada en comparación con 7,846.31 bolívares por dólar el primero de julio.
El mercado negro venezolano es el único al que la gran mayoría de los venezolanos tiene acceso y es el principal referente en la evolución de los precios de los productos al consumidor.
Economistas consultados dijeron que la variación del tipo de cambio en julio se debe al acelerado ritmo de la inflación en Venezuela, que este año debería cerrar en un millón por ciento, según el último pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Cuando se tiene una economía que padece una tasa de inflación de ese tipo, la evolución del tipo de cambio llega un punto donde “es una línea casi totalmente vertical, una línea recta hacia arriba”, dijo el economista venezolano Alexander Guerrero.
El pronóstico de inflación de un millón por ciento para este año refleja en realidad una pequeña mejora. El FMI había pronosticado a inicios de año que la tasa del 2019 estaría cerca de los 10 millones, y luego revisó sustancialmente a la baja su pronóstico esta semana, citando algunas mejoras en la conducción monetaria del Banco Central.
Pero una tasa de inflación de un millón por ciento no es motivo de celebración.
Para el consumidor venezolano es lo mismo una tasa de un millón a la de diez millones. Cuando se llega a los niveles de inflación que tiene Venezuela la tasa deja de tener importancia. Igual no puedes comprar nada en el supermercado”, dijo Guerrero.
Y el más golpeado es el trabajador venezolano, ya sea empleado público o privado, ante el hecho que los salarios no están ascendiendo con la velocidad necesaria para sobrevivir en una economía que se ha dolarizado informalmente, dado que los precios de los productos tienden escalar a la par con el dólar estadounidense.
El salario mínimo venezolano (incluyendo el bono de alimentación) de 60,000 bolívares al mes equivale a menos de $5, ó 16 centavos de dólar diarios, al momento que una taza de café se vende en la calle en 7,000 bolívares.
Según el director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, Óscar Meza, la canasta básica de alimentación (que contiene los productos de alimentación básicos para una familia de cinco personas), requiere actualmente $328.19 (algo más de cuatro millones de bolívares) o el equivalente a 67 salarios mínimos.
El poder adquisitivo del salario ha sido “destruido por la hiperinflación”, resaltó Meza. “El salario mínimo en Venezuela es cuatro veces menor al de Cuba”.
Según las últimas encuestas realizadas en el país, sólo un 12 por ciento de los venezolanos comen tres veces al día debido a la inflación y a la aguda escasez. La grave crisis social por la que atraviesa el país ha llevado a más de cuatro millones de venezolanos a huir de la otrora próspera nación petrolera.
La evolución de la inflación se produce en momentos en que Venezuela registra la peor crisis económica de su historia, que ha estado avanzando sin tregua desde que Maduro asumió la presidencia de Venezuela en el 2013.
La contracción acumulada del Producto Interno Bruto en los años de Maduro alcanzará el 65 por ciento este año, dijo esta semana el director para el hemisferio occidental del FMI, Alejandro Werner, al describir la situación venezolana como un caso histórico sin precedentes en la región.
Para el 2019, el FMI pronosticó una contracción económica de 35%, que superará la caída de 25% registrada el año anterior, debido a la drástica reducción de la producción petrolera.
-con información de Nuevo Herald