Nos apartaremos en esta oportunidad de la técnica del buen escritor como lo reclama el formalismo clásico, escribiendo en primera persona, con el fin de dirigir el mansaje directo, sin desvió en interpretaciones personales, ya que haré alusiones indicativas, que aunque no dejan de ser cursi, sirven al debate político y ético de este nuevo tiempo lacerante aún, que desestabiliza la mente de algunos personajes o personeros de la notoriedad, que no quieren entender que Venezuela cambió para bien, a pesar del manejo de un gobierno usurpador, que es respaldado por instituciones, que, algunas legítimas, quedan deslegitimadas cuando toleran el surgimiento y actividad de otras que no deben existir.