“Al que parte y reparte le quedará siempre la mejor parte” es un viejo refrán venezolano que muestra, de alguna manera, lo que ocurre dentro del sistema de dádivas que ha implementado el régimen en un esfuerzo por tratar de comprar simpatías y “lealtad” de un pueblo por el cual se sabe tan rechazado y el cual no dudaría en revocarlo si se presentara la oportunidad.
