La economía española se contagia de la parálisis política y el deterioro internacional. El PIB creció entre abril y junio un 0,5%, dos décimas menos que en el primer trimestre. El dato avanzado publicado hoy por el INE arroja que realmente la economía creció un 0,47%, el dato más bajo en cinco añis, desde el segundo trimestre de 2014. Esta tasa viene a confirmar una clara ralentización en el ritmo de crecimiento, encabezada por el freno en el consumo y en la inversión. En este sentido, en términos interanuales, el crecimiento del PIB se ha situado en el 2,3%, frente al 2,4% del trimestre precedente. Se trata de su tasa más baja desde el cuarto trimestre de 2014.
La razón de estos malos datos recae en que la demanda nacional avanzó un escueto 0,17%, su menor variación desde 2013 cuando la economía española había tocado fondo. De esta forma, el consumo de los hogares creció un 0,3%, una décima menos que un trimestre antes y el menor dato en un año. A ello se le sumó que la inversión productiva, medida como formación bruta de capital fijo, cayó un 0,2% en el trimestre, lo que no se veía desde el segundo trimestre de 2013.
De esta forma, la contribución de la demanda nacional al crecimiento interanual del PIB es de 1,6 puntos, seis décimas inferior a la del primer trimestre. En concreto, varios componentes de la demanda nacional han pisado el freno y mostrado una menor fortaleza que en trimestres anteriores. Por ejemplo, aunque el consumo final ha crecido un 1,7% respecto a hace un año, la tasa es solo un décima superior si miramos al primer trimestre del año.
En cualquier caso, el parón se nota en componentes como la inversión en activos fijos materiales que ha crecido cuatro puntos menos que en el trimestre precedente, un 1,4% interanual. Por componentes, la inversión en viviendas y otros edificios y construcciones ha disminuido en 0,9 puntos, pasando del 4,3% al 3,4%, mientras que la inversión en maquinaria, bienes de equipo y sistemas de armamento ha bajado 8,8 puntos al presentar una variación del –1,5%, frente al 7,3% del trimestre anterior.
Por otro lado, la inversión en productos de la propiedad intelectual ha experimentado un crecimiento del 0,1%, con un incremento de una décima respecto al trimestre pasado.
En cualquier caso, el gasto en consumo final de los hogares ha experimentado un crecimiento interanual del 1,7%, dos décimas más que en el trimestre pasado. Por su parte, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas ha presentado una variación interanual del 1,9%, una décima inferior a la del trimestre precedente. En cualquier caso, la formación bruta de capital ha registrado un crecimiento del 1,2%, inferior en 3,5 puntos al del trimestre anterior.
La demanda externa recupera tono
Por su parte, la demanda externa ha presentado una aportación de 0,7 puntos, cinco décimas superior a la del trimestre pasado. En concreto, las exportaciones de bienes y servicios han aumentado un 1,7% respecto al segundo trimestre de 2018, lo que supone 1,7 siete puntos más que en el trimestre anterior. Esta aceleración se ha producido por un incremento en las tasas interanuales de las exportaciones de bienes (pasan del –2,1 al 1,6%) mientras que las de servicios han caído 2,7 puntos (del 4,8% al 2,1%). Dentro de éstas, el gasto de no residentes en el territorio económico ha retrocedido dos puntos (del 4,2% al 2,2%).
Por su parte, las importaciones de bienes y servicios han caído un –0,3% respecto al mismo trimestre del año anterior, dos décimas más que en el primer trimestre. Esta menor bajada se debe a la menor variación de las importaciones de servicios (pasa del 6,6% al 5,1%) y de las importaciones de bienes (del –2,1% al –1,5%). Por último, el gasto de residentes en el resto del mundo ha acelerado en nueve décimas su crecimiento interanual este trimestre, pasando del 8,7% al 9,6%.
Por su parte, el deflactor implícito del PIB ha aumentado un 1,0% respecto al mismo trimestre de 2018, una décima más que en el trimestre pasado. Mientras que el empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, ha registrado una variación intertrimestral del 0,4%, tres décimas inferior a la registrada en el primer trimestre.
Si lo comparamos con el mismo periodo del año pasado, el empleo ha aumentado a un ritmo del 2,5%, tasa tres décimas inferior a la del primer trimestre, lo que supone un incremento de 459 mil puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en un año. La variación interanual del coste laboral unitario se sitúa este trimestre en el 2,1%.