Parece una paradoja, pero no lo es. La Constitución de 1999 es amplia y diversa en materia de reconocimiento de derechos humanos, pero el régimen político que se ha beneficiado de esa Constitución volvió añicos a todos los derechos humanos. No es una paradoja, sin embargo, porque las proclamaciones de la Constitución eran eso, proclamaciones; no había intención de cumplirlas. Todo aquello fue una burla. Un fraude al pueblo venezolano. La tragedia del siglo XXI lo demuestra de manera inequívoca.