
La sede militar donde estuvo detenido el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, fallecido el sábado pasado, “se convirtió en un centro de tortura, donde hay más de 100 detenidos, aunque el sitio solo tiene capacidad para albergar a unos 20 prisioneros”. Así lo reseña infobae.com y diariolasamericas.com