
Al místico que habita en su interior se le cruzó una imagen que lo perturbó: la de los antiguos dictadores del siglo XX encarcelados y frente a un tribunal. Nicolás Maduro proyectó la propia. Las fotografías de jerarcas militares latinoamericanos sentados en el banquillo de los acusados se le hizo vívida. Desde Augusto Pinochet hasta Jorge Rafael Videla. Fue luego de que supiera que la Corte Penal Internacional (CPI) podría iniciar en las próximas horas el análisis del durísimo “informe Bachelet“. Sin tiempo y desesperado, evalúa una salida que podría ser póstuma: intentar bendecir a su sucesor. Así lo reseña infobae.com
Por Laureano Pérez Izquierdo