La cofradía militar siempre será un enigma para nosotros los civiles. El mundo castrense maneja códigos de comunicación y conducta que son difíciles de asimilar por quienes no estamos acostumbrados a esa vida de los cuarteles; no obstante, lo que sí es detectable son los ruidos de sables que como ecos salen de las diversas comandancias de los distintos componentes.