La dictadura socialista ha colocado las cosas en un plano de no retorno. Ha cerrado todos los caminos. Ha burlado todas las reglas universales de la convivencia civilizada. Ha tomado el camino de la irracionalidad y el suicidio. Se han aferrado de tal forma al poder, que su cúpula solo entiende la vida, como el ejercido y disfrute concupiscente del mismo.