Karl Krispin: Javier Gomá y su ejemplaridad pública

Javier Gomá | Foto cortesía

 

Una de las aspiraciones de toda escritura desde sus diferentes puntos cardinales es tener la posibilidad de llegar a un mayor número de destinatarios, para que el mensaje sea comprensible, claro y diáfano. Esto pareciera una verdad de Perogrullo y no lo es, ya que el proceso de la escritura entre un emisor y un receptor está plagado de inconsistencias de parte y parte. El escritor corre el peligro de un mensaje encerrado en sí mismo, asumiendo una literatura de iniciados. Buena parte de los problemas de entendimiento de un discurso viene dada por cuán lúcido sea el modo de plantear esa misma escritura. El lector puede sufrir otro tipo de problemas: su relación con la especialidad del tema puede asegurarle una mayor o menor comprensión del fenómeno conceptual encerrado en esa misma escritura que le exija una formación experta. Si escribimos sobre historia, nuestro lector debe poseer ciertas claves de comprensión del fenómeno histórico, y lo mismo si se escribe sobre economía o psicología. ¿Qué decir sobre quien escribe sobre filosofía? Nuestro Diccionario de la Lengua Española define la filosofía como: (Del lat. philosoph?a, ).1. f. Conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano[1]

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Author: Pablo Perez