
Muchos detenidos y sus familiares se preguntan por qué en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) no se les permite el ingreso de La Biblia, de rosario o estampitas cristianas, menos aún reciben la misa o el culto por parte de algún pastor o sacerdote. Todo lo religioso está vetado. Entonces, ¿a quién presta servicio el sacerdote en un centro donde se tortura y se violentan los más elementales derechos humanos de los detenidos civiles y militares? Así lo reseña infobae.com
Por Sebastiana Barráez
