México debe cambiar el etiquetado actual de sus alimentos y aplicar la etiqueta octogonal de advertencia para combatir eficazmente la obesidad y la diabetes en el país, dijo este miércoles a Efe el experto Barry Popkin.
El investigador estadounidense de nutrición y obesidad, de visita en México, dijo que si no hay una manera clara de identificar las comidas poco saludables o las bebidas azucaradas «no tienes manera de ayudar efectivamente a los niños y a las escuelas para que tengan ambientes más sanos».
Existe una necesidad urgente de cambiar este etiquetado por uno claro, veraz y entendible, especialmente porque en el medio rural el crecimiento de la obesidad y sobrepeso ha sido mayor que en el medio urbano, asegura @victor_suarez de @Agricultura_mex #EtiquetadoClaroYa pic.twitter.com/ojU77bd13o
— Poder del Consumidor (@elpoderdelc) August 19, 2019
Popkin, profesor de la UNC Gillings School of Global Public Health, reveló además que el etiquetado de advertencia frontal – que mediante octágonos negros advierte a los consumidores sobre altos niveles de azúcar, sodio, calorías o grasas saturadas– es el único que funciona pues ningún otro afecta la compra de estos alimentos.
Tercera parte de la audiencia pública del #ParlamentoAbierto en materia de: Etiquetado frontal nutrimental y Elección de una dieta saludable, del 19 de agosto de 2019 https://t.co/zrQggS5FCX
— Senado de México (@senadomexicano) August 19, 2019
El etiquetado de semáforo -que alerta mediante colores de contenidos altos y bajos de azúcar, grasa o sal- «no tiene impacto en la compra de productos (poco saludables), porque no atrapa la atención de las personas porque ya están acostumbrados a verlo», aseveró.
Para el experto, el etiquetado advertencia, es un primer paso y sugirió al Gobierno federal prohibir, si se implementa la medida, que estos productos marcados como dañinos puedan entrar a escuelas y hospitales.
Además, consideró que la publicidad de estos productos no debería dirigirse a los niños.
«Estas comidas ultraprocesadas son muy dañinas para la salud y están creando a un México muy gordo e hipertenso. Están matando a México», criticó.
Proponemos que el etiquetado limite el consumo de azúcares añadidos, sodio y grasas. El etiquetado tiene que ser sencillo, relevante y útil que modifique las decisiones de compra, declara el representante de @opsoms, Cristian Morales Fuhrimann. #EtiquetadoClaroYa pic.twitter.com/xVNEgfuLgm
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El académico sostiene que el cambio se puede dar y prueba de ello es Chile, país que realizó un estudio sobre el efecto de los etiquetados de advertencia en su población.
Es una cosa verdaderamente increíble que en un país con la epidemia de obesidad vivamos con este etiquetado [GDA], «necesitamos un etiquetado como el chileno», pide la senadora @jesusardgz. #EtiquetadoClaroYa pic.twitter.com/EbcH2SnHb3
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Los resultados muestran que en el país suramericano disminuyó un 25 % la compra de bebidas azucaradas y hubo «una reducción del 15 % al 20 % en casi todos los productos poco saludables en general» después de la implementación de la medida, dijo el experto.
«En Chile (las empresas de alimentación) han hecho enormes reformulaciones en los productos. Redujeron el azúcar añadida, la grasa saturada y el sodio en toda la comida procesada. Y no tuvieron que despedir a ningún empleado y el salario se mantuvo. Esto se logró porque si tenían una etiqueta de advertencia, la gente no quería comprar el producto, tenían miedo», dijo.
El 24 de julio, la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley General de Salud para implementar el etiquetado de advertencia, una decisión que todavía ha de pasar al pleno.
En el foro «Etiquetado Frontal Nutrimental y Elección de una dieta Saludable», los senadores abordaron esta semana la posibilidad de reformar la Ley General de Salud en materia de obesidad y etiquetados frontales.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut, 2016), el 72.5 % de la población de 20 años y más padecía sobrepeso u obesidad.
Mientras que la prevalencia de diabetes en la población mexicana mayor de 20 años de edad pasó de 9.2 % en 2012 a 9.4 % en 2016.
NM