El reino de la política reúne una fauna de incontable diversidad. Es también ilimitada la manera cómo sus diferentes especies sobreviven y tienen éxito. En nuestro historial político, hemos visto desfilar ejemplares de todo pelaje, buenos unos, menos buenos otros, invariablemente movidos por el fin último que es el poder. En tiempos recientes ha despertado nuestra curiosidad un espécimen que evoca cierta semejanza con el comportamiento de algunas especies animales.